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Emblemáticas e inolvidables películas de la historia del cine mundial, como “Hiroshima, mon amour” de Alain Resnais, “La strada” de Federico Fellini o “Ladrón de bicicletas” de Vittorio de Sica inspiran los poemas de la crítica cinematográfica Marcela Barbaro, quien los vuelca en su libro “La poesía del gesto. Diálogo entre cine y poesía”.

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El libro traza una suerte de recorrida por la historia del cine con la intención de “revelar su entrañable vínculo con la poesía”, en palabras de la autora.
“Si bien son dos lenguajes artísticos que se manifiestan con sus propias herramientas discursivas, ambos comparten en su esencia el movimiento, el ritmo, la musicalidad, las imágenes, las alusiones, las retóricas y los significantes”.
Barbaro (1973) estudió dirección de cine, realizó talleres de poesía y es docente. Recuerda perfectamente el día que su padre la llevó por primera vez al cine, a los seis años, a ver “El globo rojo”: “La amplitud de la sala, el aroma a confites de colores en la mano y el sabor de un medallón de menta y chocolate deshaciéndose en mi boca”.

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A lo largo del libro, publicado por aula Crítica, se suceden veinte poemas de veinte películas que, a su vez, son acompañados por un breve texto donde la autora analiza aspectos fundamentales de la obra, frases textuales de sus directores o anécdotas curiosas ligadas a la filmación o a la época.
La autora relata con tono didáctico, al referirse a “Los olvidados” (1959) de Luis Buñuel, un retrato sobre la pobreza y la marginalidad de los suburbios mexicanos, que el director filmó al estar radicado en tierra azteca, que “la película no fue bien recibida por el público local, que se resistía a ver su propia realidad”.
La seducción de las imágenes de grandes maestros del cine como Ingmar Bergman, Werner Herzog, Charles Chaplin, Francois Truffaut, invitan a la autora a “pensar” el cine desde el análisis crítico, acompañada de su cinefilia y su poesía, que se traduce en poemas como “Lenguajes”, “La desmesura”, “Los no vistos” y “El desamparo”, en un ejercicio original y personal.

Publicado originalmente para Télam

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