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El invierno, ópera prima de Emiliano Torres, un thriller patagónico que aborda la condición humana con suma crudeza, en condiciones geográficas extremas, compite por la Concha de Oro en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián.

Declarada de “Interés Cultural” por el Ministerio de Cultura de la Nación, con apoyo de Instituto de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa) y la TV Pública, “El invierno” fue filmada en escenarios nevados de El Chaltén, El Calafate y Río Gallegos, y sigue los pasos de un viejo capataz que, tras haber trabajado toda su vida en una estancia aislada, es obligado a jubilarse y reemplazado por un joven, por lo que se verá obligado a resistir.

“Estoy muy contento y agradecido”, afirmó hoy Torres al enterarse de la participación en San Sebastián de su película, una coproducción con Francia que también competirá en Biarritz y cuyo punto de partida fue “la vastedad del horizonte patagónico, la dureza del clima y la realidad de los trabajadores rurales que resisten en ese territorio árido y hostil”, según escribió su director unos meses atrás.

Nacido en Buenos Aires en 1971, Torres debutó en la dirección después de trabajar como guionista y asistente de dirección junto a Marco Bechis, Miguel Courtouis y Emanuele Cinalese, entre otros. Su primer largometraje cuenta las dificultades que afrontan un capataz al que despiden de su trabajo y su sustituto, un peón más joven.

“Se trata de una historia de sobrevivientes, en un rincón del mundo donde el tiempo se ha detenido y en donde el invierno pareciera no acabar nunca. Un territorio surcado por límites y alambrados, fuera de los cuales, los verdaderos y genuinos dueños de la tierra permanecen ocultos detrás de las montañas y a la sombra de una historia que los ignora”, agregó.

El cineasta sostuvo también que “esas fronteras también delimitan un universo que va más allá de la explotación de los peones rurales y de la callada aceptación de ese destino, y en donde el aislamiento, la alienación y esa extraña y violenta armonía que llamamos naturaleza lo condiciona todo”.

“Es la cara oculta de una postal de la Patagonia, el barro y la sangre, imágenes tangibles, brutales, que nos devuelven el eco de un mundo tan primitivo como esencial”, explicó Torres, quien se propuso “hacer una película que reflejara esta crudeza” y recorrió más de 7.000 kilómetros buscando las locaciones de la película, hasta llegar a una zona de Santa Cruz con un paisaje tan desolador como impactante.

El director manifestó que “una experiencia de estas características deja marcas que van mucho más allá de lo estrictamente cinematográfico, la sensación de haber sobrevivido a un tormenta en altamar, de haber escalado la pared más empinada de una montaña”.

Protagonizada por Alejandro Sieveking, Cristian Salguero y Adrián Fondari, “El invierno” es -según su director- “una película que más que describir la condición del mundo, se interroga acerca de la condición humana”.

Publicado originalmente en Télam

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