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El hijo de Dios”, de Mariano Fernández y Gastón Girod, es un atractivo filme que se estrena este jueves (aquí la crítica) y parodia el debate futbolístico con una incursión nacional en el western, con detalles religiosos y un suspenso que se apoya en unas cuidadas imágenes filmadas en un inhóspito pueblo bonaerense.
Tres son los personajes que viajan un fin de semana de pesca y terminan encarcelados en un perdido pueblo de la llanura pampeana, donde el fútbol está prohibido, tras una discusión sin sentido con el comisario local.
La solución a este insólito problema se las da el mismo “sheriff”: deben enfrentar en un partido de cinco contra cinco al seleccionado de policías para ganar su libertad.
En medio de esta desopilante propuesta, se entremezclan apellidos ilustres como Houseman con personajes bíblicos como Pilatos, Pedro, Juan (El Bautista) y, por supuesto, Jesús.
Más allá de eso, el guión también pone a flor de piel las diferentes visiones, en la persona de los tres amigos, sobre si el fútbol son sus hinchas, el show business europeo o algo más filosófico que se perdió entre los mercados de pase y la industria.
“La parodia tiene algo de juego, de chiste, que nos resultaba muy interesante al pensar una película sobre el juego. El guión lo escribimos un poco jugando, combinando y pensando cosas futboleras que parecieran western o cosas bíblicas que pudieron mezclarse con el fútbol”, dijo Fernández a Télam.
Se trata de la ópera prima de Fernández y Girod, quienes se encuentran en la producción de tres documentales y cuyo acierto en este filme fue una composición fotográfica que magnetiza la mirada del espectador, en un género en el que la imagen se debe llevar la mayoría de los créditos.
Télam: Además una estética western, también incursionan con algunos planos del cine de suspenso.
Gastón Girod: El western define el código cinematográfico de la película, es decir la estética, los planos, la manera en la que está filmada, la fotografía y también los personajes típicos y las locaciones clásicas del género. Esto es así ya que nuestra historia transcurre en un típico pueblito un poco fantástico, donde está establecida una especie de tiranía futbolística, impuesta por el sherif, que además es el arquero y capitán del equipo local. Los planos del cine de suspenso los utilizamos principalmente en partido de fútbol para generar expectativa.
T: ¿Creen que el western es un género que se puede desarrollar en Argentina?
Mariano Fernández: Sí, completamente. Desde el lado de las locaciones, Argentina tiene todos los paisajes típicos, incluso creo que hay una adaptación local del western con las películas gauchescas. A mí me tocó trabajar hace unos años en un western francés que se filmó acá en el país y todo el equipo extranjero estaba súper entusiasmado con la idea de hacer un western en América; no les importaba en lo más mínimo que fuera Estados Unidos o Argentina porque para ellos era lo mismo. Con cada cactus que veían se volvían locos.
T: Los tres amigos protagonistas representan un poco el debate que rodea al fútbol: los que dicen que está muerto, los que resaltan el fútbol del ascenso y los que destacan el show business.
GG: Claro. Juan personifica al hincha del fútbol del ascenso, que vive para hacerle “el aguante” a su club y que está más pendiente de lo que hacen las hinchadas que los jugadores. Tomás representa al hincha que no va a la cancha y mira los partidos por televisión, más interesado del show que rodea al fútbol y que consume fútbol europeo. Finalmente Santiago encarna al hincha de paladar negro, que tiene la mirada más puesta en el juego y en reivindicar al fútbol en su esencia, por encima del fanatismo y el negocio.
T: ¿En qué momento pensaron en incluir personajes y momentos bíblicos y por qué lo hicieron?
GG: Lo bíblico se desprende del título en referencia a (Diego) Maradona como salvador del fútbol. Tratamos de crear un universo donde la religión era el fútbol y la pelota su símbolo máximo. Después fue jugar con la mezcla de esos mundos, al principio sólo eran Jesús y Pilatos, pero luego fuimos sumando al resto de los personajes, los ubicamos en un fin de semana de Pascuas, transformamos al Trueno Zebedeo (el padre de Santiago y Juan en la Biblia) en un ex jugador de fútbol (con ese nombre no podía ser otra cosa que jugador de fútbol) y así lo armamos. Tuvimos la ayuda de un pastor evangelista que nos pasó mucha data bíblica que incorporamos, sobre todo en relación a algunas características de los personajes.

Publicado originalmente en Télam

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