Compartir

Acostumbrado a registrar en sus películas la memoria de los otros, el cineasta Andrés Habegger aborda por primera vez su propia historia en El (Im)posible olvido, un contundente documental en primera persona donde expone su intimidad y busca los rastros de su padre, Norberto Habegger, militante montonero secuestrado en 1978 en Brasil en un operativo conjunto de fuerzas represivas argentinas y brasileñas.

La nueva película del autor de (H) historias cotidianas (2001) e Imagen Final (2009), que se verá a partir del jueves en el Cine Gaumont, el Malba y otras salas del país, es un viaje íntimo y emocional en el que Habegger intenta reconstruir su memoria no a partir de recuerdos, sino de sus propios olvidos, con la ayuda de fotos, cartas, un casete con audio y su diario personal, que escribió brevemente cuando tenía 9 años.

“La matriz de la película es el olvido. Primero porque había hecho varios filmes sobre la memoria de los otros y esta vez me quise correr del concepto de la memoria colectiva y trabajar con su contrapartida: el olvido. Quería indagar en cómo uno reconoce lo olvidado. Si uno puede olvidar algo y reconocerlo”, señaló Habegger sobre la génesis de su documental.

“El olvido es como un fuera de cuadro en el cine, porque puede tener una presencia muy fuerte a pesar de no estar dentro de la imagen”, agregó el cineasta, que durante su niñez vivió muchos años en el exilio junto a su madre, mientras debía hacerse cargo de sí mismo y esperaba día a día esperanzado a su padre, quien debía permanecer en la clandestinidad para escapar de la dictadura militar argentina.

Un reflejo de las vivencias traumáticas que sufrió Habegger en su niñez, con el temor inconsciente de no poder volver a ver a su padre nunca más, tal como sucedió después de que fuera secuestrado en Brasil por un comando conjunto que puso en evidencia el alcance del Plan Cóndor, es que tras su desaparición, en su diario íntimo ya no hubo impresiones cotidianas ni palabras sino sólo rayones informes y garabatos.

“Recuperé un diario infantil y ese fue el comienzo de esta película. Un cuaderno Estrada. En la tapa el logotipo del Mundial Argentina 1978. Me lo había traído mi padre en junio de ese año y allí comencé a escribir. Luego mi padre viaja de México a Brasil y allí desaparece. Desaparece él y desaparece la escrita”, recordó el cineasta, quien por primera vez se incluyó a sí mismo -y a su madre- en una película suya.

“Nunca hice un documental en primera persona, tenía mis dudas, pero después de un proceso de tres años de trabajo decidí que tenía que estar presente. Porque era una película no sobre el olvido en general sino sobre mis propios olvidos. Ese fue el motor que me llevó a narrar en primera persona y poner el cuerpo. Estaba dispuesto a ir a fondo”, aseguró el cineasta en una entrevista con Télam.

Habegger consideró, no obstante, que “esa es una frontera con la que siempre tuve cuidado. La película es un proceso muy íntimo y personal pero no quería hacer terapia ni catarsis. Quería escapar de esa línea difusa, de esa frontera con la catarsis. Sucedió mucho en el montaje que tuve que sacar cosas porque me daba cuenta de que eran más importante para mi que para el relato que quería narrar”.

La idea del registro como memoria sustituta recorre todo el documental, ya que además de trabajar con su diario, fotos que se tomó con su padre y el audio de un casete donde se lo escucha conversar, Habegger se guió por una frase que Chris Marker incluyó en su filme Sans soleil: “No entiendo qué hace la gente que no filma ni saca fotos para recordar, porque en mi caso esas imágenes son mi memoria y en muchas casos la sustituyen”.

“Empecé a leer muchos textos filosóficos sobre el olvido, en una línea post holocausto que indagó fuerte sobre eso. Estudié por qué uno olvida, dónde se alojan esas cosas olvidadas y si es posible recuperar las cosas olvidadas. Todo eso se fue mezclando con un proceso personal donde yo me fui reencontrando con elementos personales y empecé a pensar en el olvido no en términos filosóficos sino frente a mis propios olvidos”, explicó.

Publicado originalmente en Télam

Compartir

No hay comentarios

Dejar una respuesta