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Es una noche de diciembre en la Argentina, el calor abruma a los porteños, los medios prácticamente en cadena cubren el juicio político a un jefe de gobierno y a tres de sus funcionarios acusados de ser los responsables de un siniestro que tres años atrás se cobró 15 vidas y que se conoce como La tragedia de Camargo. Mientras en las calles que rodean al edificio del Congreso de la Nación una multitud enardecida espera el veredicto, dentro del edificio y con transmisión en directo se desarrolla el juicio político a Palacios (Rafael Ferro) y sus funcionarios. Ese es el marco en el que se desarrolla Terror 5, que hace funcionar cinco relatos diferentes en esa misma noche. En apariencia, alguien podría decir que nada une a esos relatos con el tema que se desarrolla en el Congreso, pero no es tan así.

Las cinco historias enhebran una gama de situaciones violentas, marginales, salvajes e inquietantes cuyo patrón común parece tener origen en el abuso de poder y el desprecio por el semejante. Por un lado, hay un estudiante secundario que es enrolado en una especie de organización secreta cuyo objetivo es vengar situaciones de abuso sufridas por los alumnos a manos de los profesores del colegio -por cierto, quién no soñó con ver al abusivo profesor de gimnasia someterse a las exigencias del Test de Cooper, por ejemplo-.

Otra historia combina al clásico canchero argentino, levemente abusador, que la juega de buen tipo conocedor de la noche con un adolescente un poco pasado de peso a quien él piola y un grupo de chicas no se cansan de llamarlo Virgo o peor aún, Virga, convirtiendo al apocado adolescente en un potencial Barreda. Otro de los micro relatos es la de los típicos Don Juanes que esperan una noche de descontrol y para eso planean distintas estrategias que nunca terminan de entenderse muy bien para tener sexo grupal con dos mujeres que preferentemente no tengan un conocimiento previo entre si. El menú se completa con una pareja que va a un típico albergue transitorio para tener una noche de sexo y descubrirse protagonistas de una situación verdaderamente macabra.

Todas las historias tienen resoluciones extremadamente violentas, con imágenes shockeantes que remontan a Dario Argento y a diferentes maestros del arte cinematográfico. Los hermanos Rotstein (aquí la entrevista) tienen visto mucho De Palma, Carpenter y eso se nota en la pantalla, en particular en la historia que desarrolla en el albergue transitorio.

Todo ese conjunto de relatos truculentos que están atravesados por traumas sexuales y ejercicios sádicos de poder, desembocan en cierta forma en un estallido supremo provocado por la resolución de los hechos políticos que se desarrollan en el Congreso a lo largo de la película. Terror 5 entonces es una película de género que se permite avanzar más allá y superar al mero ejercicio de estilo. Se cometen tantos desastres escudándose en los géneros que ver una película que homenajea el asunto y le suma nuevas lecturas es un verdadero placer.

TERROR 5
Terror 5. Argentina, 2016.
Dirección: Sebastián y Federico Rotstein. Intérpretes: Rafael Ferro, Gastón Cocchiarale, Walter Cornás, Lu Grasso, Nai Awada, Julián Larquier, Edgardo Castro, Berta Muñiz, Juan Barberini y Marcos Woinsky. Guión: Sebastián Rotstein con la colaboración de Nicolás Gueilburt. Fotografía: Marcelo Lavintman. Música: Pablo Borghi. Edición: Nicolás Goldbart y Federico Rotstein. Diseño de Producción: Walter Cornás y Alice Vázquez. Duración: 74 minutos.

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