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Dos matrimonios amigos, burgueses de buen pasar y esposos con profesiones de prestigio pero contrastantes (pediatra, abogado), hijos de por medio con más de una filiación entre ellos y un restaurante de primera clase para el encuentro mensual de los cuatro. Paolo y Clara (Lo Cascio, Mezzogiorno) y Massimo y Sofia (Gassman, Bobulova) construyeron su status social a través del éxito y de sus correspondientes apariencias, no vaya a ser que un infortunio provoque más de un cisma entre ellos, más que nada relacionado a los hijos, metidos en un caso de violencia física callejera difundida por la televisión en sus informes.Nuestros hijos es eso: una película que trabaja sobre la idea del ocultamiento, el qué dirán y el poder que se tiene para arreglar chanchullos y problemas al margen de la ley. El director De Matteo (en su noveno film…) presenta una historia atractiva, con una narración que fluye a través de los acontecimientos y de los cambios de ánimo de los personajes centrales y secundarios, pero que no pretende ir más que de aquello que le exige el guión y la ilustración correcta de las escenas. Cuando pretende volar más alto, Nuestros hijos no tiene matices ni siquiera rozando la perfección incómoda y malsana del austríaco Haneke en Benny’s Video (1992). Menos aun en relación a los dilemas éticos y morales de El Decálogo (1989) de Kielowski.

La cinta de De Matteo vuela hasta donde le permite su factura televisiva al protegerse y sentirse cómoda en los guiños y vueltas de tuerca que le autoriza el guión, al estilo de uno de los episodios de Relatos salvajes de Szifrón, pero sin el eufórico humor negro del film de acá. Nuestros hijos, en ese punto, recurre a la solemnidad, a las secuencias de montaje pautadas por un tema musical, a la conformación de una puesta en escena que jamás se evade del catálogo reglamentado que se propone desde un “laboratorio de escritura”

Sin embargo, una escena sobresale de (casi) todo el resto: aquella en la que Clara, una de las madres protagonistas, acomodada en su lujo burgués y luego de despedir a su esposo que se dirige a la clínica, observa atónita las imágenes que provienen de un televisor con una noticia que involucraría a su hijo. Esos dos minutos en silencio de Clara, quien deja de comer y luego hace “catarsis” en la cocina, vienen registrados por la notable actriz italiana Giovanna Mezzogiorno. Se trata de ese bello rostro y de esos ojos grandes que enloquecían de amor desde la piel de Ida Dalser en Vincere (2009) de Marco Bellocchio debido al rechazo de un joven Benito Mussolini.

NUESTROS HIJOS
I nostri ragazzi. Italia, 2014.
Dirección: Ivano De Matteo. Guión: Valentina Ferlan e Ivano De Matteo, sobre la novela The Dinner de Herman Koch. Fotografía: Vittorio Omodei Zorini. Intérpretes: Alessandro Gassman, Giovanna Mezzogiorno, Luigi Lo Cascio, Barbora Bobulova, Rosabell Laurenti Sellers, Jacopo Olmo Antinori, Lidia Vitale. Duración: 92 minutos.

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