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Los riesgos se toman desde un principio y en ese sentido, ya en los primeros minutos, La valija de Benavídez presenta un argumento original. Después, se verá si el tratamiento y la elección de puesta en escena que elige la directora Laura Casabé (El Hada Buena: una fábula peronista, 2010) trasciende ese disparador y adquiere vida propia.

Sobre un cuento de Samantha Schweblin, la curiosa valija de un tal Benavídez describe a un atormentado personaje (Guillermo Pfenning) con un presente ruinoso en lo profesional y atolondrado en lo afectivo. Desde allí surgirá la figura de su psiquiatra (Jorge Marrale), relacionado al mundo del arte, una experta en el metiér (Norma Aleandro) y un espacio que será protagonista, las amplísimas instalaciones de una mansión, en casi todo el desarrollo posterior de la trama.

Aquello podría intuirse como un refugio para el atribulado protagonista se convertirá en un infierno (casi) sin salida, en tanto, la adaptación concebida por Casabé y Bera se dedica a mezclar géneros, tonos y atmósferas con sumo placer en una historia que coquetea con el fantástico, el policial de enigma, algún intríngulis a resolver en el final y, por si fuera poco, una sutil crítica al mundo de los artistas, los curadores y los galeristas, buenos, malos u ocasionales.

A través de esa dispersión de climas y atmósferas, La valija de Benavidez encuentra sus zonas más placenteras, pero también, un tanto grises. Algunos personajes secundarios hubieran merecido un mejor tratamiento, ciertas situaciones bordean peligrosamente lo caricaturesco y la obsesión en impactar con la revelación y el final (que a algunos les sonará previsible y a otros no, pero que dramáticamente funciona en ese paisaje físico y psíquico) puede resultar contraproducente para una balanza de méritos o no que tiene el film.

Sin embargo, la fortaleza narrativa de La valija de Benavídez neutraliza por momentos esas zonas grises y hasta se atreve a la construcción valiosa de un par de personajes: el carismático y perverso psiquiatra que encarna Marrale y el ciclotímico Benavídez, interpretado por Pfenning, en un papel en donde corrobora –por si hiciera falta- sus aptitudes como actor cinematográfico.

LA VALIJA DE BENAVÍDEZ
La valija de Benavídez. Argentina, 2015. Dirección: Laura Casabé. Guión: L. Casabé y Lisandro Bera sobre el cuento de Samantha Schweblin. Fotografía: Mariano Suárez. Música: Gillespie. Dirección de arte: Michael Sleigh. Montaje: L. Casabé y Martín Blousson. Producción: Magalí Nieva y Hernán Findling. Con: Jorge Marrale; Guillermo Pfening; Norma Aleandro, Paula Brasca y Oliver Kolker, Alejandro Parrilla, Rodrigo Lico Lorente, Diego Echegoyen. Duración: 80 minutos.

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