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Verborrágica y audaz, Albertina Carri vuelve al cine con Cuatreros, vista en premiére mundial en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, después de haber hecho películas como Los rubios, La rabia, No quiero volver a casa y Géminis.

Devastadora, la película genera capas y capas de sentido que producen efectos conmovedores: la angustia, la desolación, la reflexión. El dolor que no cesa por la pérdida del padre es el ancla que hace que Carri vuelva y vuelva incansablemente a reconstruir fragmentes, retazos de su memoria, que la de sus padres, que la es la cine, que es la del país. Es un western y es una road movie, es una autobiografía y también es una instalación audiovisual; pero sobre todo es una película, un documento, rabiosamente política, abierta y sincera.

La historia que intenta contar es de un cuatrero Isidro Velázquez , tal vez el último gaucho rebelde de la Argentina del que existe un libro escrito por el padre de Carri y una película perdida de manera inexplicable. Quizá, esa historia es casi una excusa para desnudarse nuevamente en pantalla. La voz de Carri, apresurada, cuenta y cuenta sin parar gérmenes de relatos posibles: la historia inhallable del cuatrero, su pareja, sus charlas con Lita Stantic, sus conversaciones con Mariano Llinás, su maternidad, su familia, su viaje a Cuba con Fernando Peña, el cine. La idea del archivo (en relación con la memoria y el olvido) está presente en toda la película, en la recuperación de esas imágenes que partidas en tres muestran constantemente fragmentos de la época que incomodan, que molestan, que duelen mientras su voz, desmesurada, rebosante de información va contando y contándose el proyecto de hacer la película.

La voz, la palabra. Las imágenes y el archivo. El cuerpo propio y el social. El texto del cine. La memoria que conmovedoramente nos devuelve la imagen de una narradora que, a la manera de una novela, cuenta sus peripecias; casi a la manera de un relato clásico. La performance, la historieta, la literatura, el cine y la vida atravesados por la política en un gesto que resalta por su audacia y su honestidad. La Historia política de un país y la historia personal se conjugan, se desangran, se confrontan para dar cuenta de una imposibilidad. Aquella que tal vez sea la más dolorosamente conmovedora, la más devastadora; la imposibilidad de olvidar.

Publicada originalmente durante el Festival de Mar del Plata 2016.

CUATREROS
Cuatreros. Argentina, 2016.
Guión y Dirección: Albertina Carri. Cámara: Alejo Maglio, Federico Bracken, Tamara Ajzensztat, Bruno Constancio. Investigación y recopilación de material de archivo: Leandro Listorti. Edición: Lautaro Colace. Diseño de sonido: Martín Grignaschi. Duración: 84 minutos.
Se exhibe en el Gaumont y en el Malba.

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