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Varias capas temáticas y formales se presentan en el relato de La idea de un lago, segunda película de Milagros Mumenthaler, después de Abrir puertas y ventanas (2011). Por un lado, la historia repara en el presente de Inés (Crespo), a punto de ser madre, su relación conflictiva y a base de pocas palabras con su progenitora (Bléfari) y los encuentros con su hermano. Pero hay una ausencia, un personaje fantasmal, una presencia que retorna a través de flashbacks. El padre de Inés (fotógrafa ella), secuestrado por la dictadura, quien vuelve desde los recuerdos visuales, íntimos y emocionales que atraviesan los ochenta minutos de La idea de un lago, casi desde un inicio pletórico en silencios hasta un devenir de potentes imágenes donde jamás se clausura el discurso.

En ese sentido, Mumenthaler apunta a que el espectador construya su reflexión desde la contemplación y no basándose en la explicación y el subrayado, trazando un (des)orden narrativo que hasta puede provocar más de una sorpresa.

Ocurre que La idea de un lago expresa su placer por el detalle y el impacto visual, por esas escenas bellas desde lo formal, exquisitas desde la pulcritud del diseño de producción, acaso ajenas a una transferencia inmediata desde lo afectivo y emocional.

Son los válidos y personales riesgos que elige la cineasta para estructurar un relato extraño, sumergido en un distanciamiento que se propone desde el mismo comienzo, cuando Inés se dirige a cámara y describe parte de su historia. Así, ese mecanismo de lejanía y no identificación que recorre la película entra en contraste con aquellos impactos visuales y con algunas escenas que difícilmente pasen desapercibidas. Por ejemplo, cuando Inés está en su computadora y agranda y achica la única foto de su padre mientras establece un diálogo virtual con su madre. O al momento que transcurre en el espacio geográfico de un lago de Villa La Angostura, cuando la pequeña protagonista (Inés niña, protagonizada por Malena Moirón), observa desde su bote a un viejo Renault dando la impresión de bailar (ella y el rodado) en un instante pleno de juego lúdico y onírico.

En ese contraste tan particular, la película de Mumenthaler también le exige al espectador una participación más dirigida hacia el intelecto que al corazón.

LA IDEA DE UN LAGO
La idea de un lago. Argentina/Suiza/Qatar, 2016. Dirección: Milagros Mumenthaler. Con: Rosario Bléfari, Carla Crespo, Juan Barberini, Malena Moiron, Juan Greppi, Joaquin Pok. Guión: M. Mumenthaler, basado en el libro Pozo de aire de Guadalupe Gaona. Fotografía: Gabriel Sandru. Edición: Gion-Reto Killias. Dirección de arte: Sebastián Orgambide. Sonido: Henri Maïkoff y Etienne Curchod. Duración: 82 minutos.

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