Compartir

Dos años atrás se estrenaba Sin control, una película que irrumpía en el sobrecargado firmamento del cine de acción presentando a John Wick, un formidable personaje cinético que resumía todos los tips del género pero estilizándolos, jugando con la idea de que no había que explicar demasiado, que había que abandonarse al puro placer de la violencia y a las referencias cinéfilas made in China, que llegaron a Occidente de la mano de John Woo a mediados de los ochenta.

John Wick, interpretado por un Keanu Reeves en su mejor forma -su parquedad y gestualidad mínima son imprescindibles y funcionales para que el personaje funcione-, un asesino que se quiso salir del sistema gracias al poder del amor. Si, no hay vueltas de tuerca ni complejización del héroe en cuestión, se trata de mostrar de lo que es capaz el letal killer y solo falta una excusa, que viene de la mano de la pérdida de su chica por una enfermedad y después el destino, que lo cruza con el hijo de su antiguo jefe de la mafia rusa, que le roba su adorado Ford Mustang y sobre todo, que termina con la vida de su perro, último regalo de la finadita. Y así el retiro queda obsoleto en un segundo, JW se puso el traje oscuro de corte italiano, desenterró su arsenal y empezó a apilar cadáveres.

John Wick 2: Un nuevo día para matar retoma la idea -se supone que lo que pasó en Sin control era apenas la consecuencia del asesinato del can- y todavía faltaba la parte del auto, que el protagonista recupera a sangre y fuego en el comienzo de la película. El principio es bien arriba y sigue subiendo, ahora son las complejas reglas de la lealtad y de la venganza de diferentes mafias de todo el mundo el combustible para que JW no deje de golpear, gatillar y apuñalar contra toda clase de matones del mundo, porque claro, él no tiene nada que perder.

Esteticismo de la violencia, comedia seca, disparate mayúsculo de la mano del director Chad Stahelski, la saga -que sin ninguna duda ya es de culto-, tiene una clara autoconciencia de su fortaleza y en ese sentido no pretende agregar nada que no se inscriba dentro de los parámetros que sentaron sus bases en la primera película (la incorporación de Laurence Fishburne y Franco Nero son prácticamente cameos, guiños cinéfilos entre diferentes y calculados despropósitos). No hay momentos de reflexión, menos de culpa y claro, nada de redención. JW tiene que vengarse, el resto no es lo suyo.

JOHN WICK 2: UN NUEVO DÍA PARA MATAR

John Wick: Chapter Two. Estados Unidos, 2017.
Dirección: Chad Stahelski. Intérpretes: Keanu Reeves, Laurence Fishburne, Franco Nero, Bridget Moynahan, Ruby Rose, Peter Stormare, Ian McShane, Common, Alex Ziwak, Margaret Daly. Guión: Derek Kolstad. Fotografía: Dan Laustsen. Música: Tyler Bates y Joel J. Richard. Edición: Evan Schiff. Diseño de producción: Kevin Kavanaugh. Distribuidora: Alfa Films. Duración: 122 minutos.

Compartir

No hay comentarios

Dejar una respuesta