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La incomunicación, la falta de identidad cultural, los múltiples conflictos adolescentes, la familia que no, y la educación que tampoco, son algunos de los temas que aborda Lo que no se perdona, ópera prima del cineasta salteño Cristian Barrozo (aquí la entrevista).

Leandro (Alvaro Massafra), un introvertido adolescente de clase media siente que no encaja en ningún lado, y prueba transgredir a través de la delincuencia, pero fue fichado por la policía. Ya nada será igual y lidia con eso. Él y algunos pibes del barrio son reclutados por el “Gordo” Ovalle (Roly Serrano) dueño de un aguantadero sórdido, desde donde les pasa trabajitos para hacer. Entre los pibes está Chachota (Luciano Ochoa), sospechado de haber delatado a su amigo Leandro en una entradera. La tensión entre ellos aumenta y Ovalle no quiere buchones en su equipo.

Bajo un formato cuasi documental, el realizador se mete en la cotidianidad del protagonista. Registra con detalle las acciones y contextualiza su “incomunicación” con la realidad. A través de largos planos secuencia y cámara en mano el verismo de las imágenes da cuenta de los contrastes sociales y clasistas como parte de la problemática que refleja. La mirada de Leandro carga una marca y su silencio, también. Barrozo trata de meterse en su mundo, en su pensamiento, hallar esa instancia de quiebre con sus lazos afectivos.

“Esto tiene directa relación con lo que miles de adolescentes argentinos pasan día a día, comenta su realizador. Sin apoyo y comunicación familiar ni un sistema educativo que los contenga, se encuentran al límite en una edad difícil, en esa transición hacia la madurez y se enfrentan a obstáculos que no saben cómo resolver”.

La película se estructura a partir de un hecho que se muestra dosificado en medio de la historia, para que el espectador vaya uniendo las piezas a lo largo del relato. Un relato que, en su afán de acrecentar el verismo, abusa de los planos secuencia y minimiza las elipsis, lo que disminuye el ritmo narrativo de una historia que amerita mayor dinamismo.

Testigo de una generación en crisis, Barrozo filma en la ciudad de Salta con actores locales. Uno de ellos, Álvaro Massafra (Leandro), fue premiado como mejor actor en el Festival Internacional cine de las Alturas (2016) donde fue presentada la película. Al elenco se suma, la participación del talentoso Roly Serrano, interpretando a un tipo oscuro y nefasto que la policía tiene marcado.

Lo que no se perdona logra sostener un clima de tensión fusionando el drama realista con el policial, sobre todo hacia el final. Una propuesta que, si bien tropieza en la organización del relato, es consciente del tiempo que denuncia.

LO QUE NO SE PERDONA
Lo que no se perdona. Argentina, 2015.
Dirección: Cristian Maximiliano Barrozo. Guión: Cristian Maximiliano Barrozo y Malen Azzam. Intérpretes: Roly Serrano; Alvaro Massafra; Luciano Ochoa, Angel Collante y Carolina Guerrero. Director de Fotografía: Rusi Millán Pastori/ Sonido: Damián Montes Calabro. Montaje: Emiliano Serra (Teykirisy). Dirección de Arte: Paula Ferrer. Duración: 77 minutos.

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