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Hace casi veinte años Buenos Aires se estremecía con el descubrimiento de un nuevo continente cinematográfico: Irán, a lo largo de varios años las producciones iraníes, al son de sus triunfos en los grandes festivales del mundo, llegaba a las carteleras de Buenos Aires y llenaban las salas.

Buenos Aires volvía a ser una vez más, después de muchos años, una ciudad cinéfila, frente a las salas de estrenos se volvían a formar largas colas, expectantes por ver los últimos trabajos de Kiarostami, Makhmalbaf, Majidi o Panahi.

Después más por intrigas políticas que por falta de producción, el cine iraní comenzó a ralearse hasta convertirse en un raro evento de algún festival, y poca cosa más.Por lo dicho es que la presencia de la Primera Muestra de Cine Iraní Independiente que se desarrolla en en el Espacio Incaa Cine Gaumont Km 0 (Av. Rivadavia 1635) y en el El Topográfico (San Juan 3246) -en ambas sedes desde las 16, con entrada libre y gratuita-, es una extraordinaria oportunidad, para rememorar aquellos días de fines de los noventa y abrir expectativas para que siga llegando más cine de la gran usina cultural que es Irán.

En esta oportunidad a través del Festival Internacional y Popular del Filme Ammar, que se lleva a cabo en Irán desde diciembre del 2010, tenemos la oportunidad de ver cuatro cortometrajes Regulador de Gas, Luces encendidas, Salomón y la hormiga, Mercado de la bondad,  Irán es genial, junto a tres largometrajes, Collares de oro, El solitario, Orfanato de Irán.

El vigor, la fortaleza y la tradición del cine iraní, quedan bien representado en El solitario, una producción de 2012 dirigida por Ehsan Abdi Pur.

Si de algo estamos seguros es que el cine iraní, sabe y muy bien contemplar a su infancia y son muchas y muy buenos los films que han tomado como centro historia protagonizadas por niños, que muy lejos de los dramas lacrimógenos con que ataca el cine de Hollywood, estos film han servido como el mejor puente para que occidente pueda entrar en la exquisita cultura iraní. Película como Los niños del cielo, (1997) El color del paraíso (1999) de Majid Majidi, ¿Dónde está la casa de mi amigo? (1987) de Abas Kiarostami, El globo blanco (1999) Jafar Panahi o la prodigiosa Aire, polvo, agua de Amir Naderi, entre otras muchas El solitario se inscribe en ese frondoso ramo de maravilla.

Rangero, es el líder de un grupo de adolescentes que viven de la oportunidad en el puerto de la ciudad de Bushehr, en el sur del país, donde una empresa rusa está construyendo una Central Nuclear, en medio de las grandes presiones mundiales.

Uno de los múltiples trabajos de Rangero, mientras vende pescado en el barrio de los empleados rusos, conoce a al hijo de uno de gerentes, con quien a pesar de las dificultades del idioma, la amistad, entre ellos se hace cada vez más fuerte.

Ambos jóvenes compartirán sueños e ilusiones entre ellas esperar el retorno de un OVNI que ha olvidado a uno de sus tripulantes que se ha convertido en una tortuga marina. A pesar de las desconfianzas que para muchos el pequeño “comunista” despierta, la amistad se hace cada vez más fuerte hasta que una resolución de Naciones Unidas impedirá que Rusia continua la construcción de esa Central y el personal ruso tenga que volver a Moscú, incluso el pequeño “comunista”.

La resolución de Naciones Unidas, que se convierte en un escándalo mundial en los dos amigos equivale al fin de esa amistad, a la que Rangero no se someterá tan fácilmente intentado una resolución tan absurda como lleva de esperanza.

Sin duda El solitario, es una pequeña obra de arte como suelen ser buena parte de las películas provenientes de Irán.

El segundo largometraje, Collares de Oro, una rareza por lo menos para el cine iraní que hemos conocido un thriller, político que nos lleva a las elecciones presidenciales de 2009, que son utilizadas por los servicios de inteligencia de Estados Unidos, Reino Unido e Israel, para infiltrar un agente en el país para operar en contra del proceso democrático. El mundo de la inteligencia y contrainteligencia a pleno, con un dejo de espectacularidad hollywoodiano, y nos aparta de la tendencia del cine reflexivo y hondura filosófica a la que nos tiene acostumbrado Irán, como “rareza” es bienvenida.

El tercer largo  Orfanato de Irán (2014-2015) de Abolghasem Talebi, otra perla de esta cinematografía en este caso un gran producción histórica, que no abandona, con cierto misterio, el recurso del cine dentro del cine a lo Kiarostami o su discípulo Panahi, en este caso Talebi, nos lleva a que la ocupación de la antigua Persia durante la Primera Guerra mundial por tropas del Imperio Británico y la Rusia zarista, donde el país es saqueado la extremo de generar hambrunas, peste y miles de muertes. Un hecho histórico desconocido por nosotros que ha dejado una profunda cicatriz en el pueblo Con notables actuaciones y un manejo de cámaras apabullante, pone al Orfanato de Irán, entre las favoritas a la hora de elegir.

Quizás la Primera Muestra de Cine Iraní Independiente, sea la mejor noticia cinematográfica del 2017, para Buenos Aires, donde una cartelera plagada de superhéroes y efectos especiales se harta de pocholos y bostezos. Mientras que el cine iraní muestra que para ellos veinte años no es nada.

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