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Se reestrenó la mítica película de Richard Lester, un delicioso artefacto cultural que más de medio siglo después sigue demostrando su vigencia.

Días atrás se cumplieron cincuenta años del lanzamiento de Please, please me (*), el primer LP de los Beatles. Por lo tanto, no se está tan lejos del medio siglo de estreno de Anochecer de un día agitado (bautizada en los cines de Argentina como “Yeah, Yeah, Yeah” desde octubre de 1964). Dos LP – el onomástico reciente y With the Beatles (en octubre de 1963) fueron suficientes para que Lennon, McCartney, Harrison y Starr desplazaran de los “charts” (venta de discos) a cualquier otra banda británica de entonces.

Pero faltaba el gran desembarco, que se produciría a comienzos de 1964, cuando la beatlemanía pisa fuerte en los Estados Unidos, con un nuevo disco y con la primera película que los tendría como protagonistas.

Aquellos días ya pertenecen a la gran historia del rock, con los cuatro de Liverpool tocando en vivo o presentándose en el “Ed Sullivan Show” televisivo, haciendo playback frente al griterío de las fans. El mundo de la música ya no sería el mismo cuando los Beatles junto a sus “creadores” Brian Epstein y George Martin bajan del avión y miles de chicas corren tras ellos en la pista de aterrizaje. Nace el fanatismo, el deseo a flor de piel, el llanto incontenible, el inicial hedonismo sexual cuando aun no se había tenido sexo.

Freud se hubiera hecho una panzada mirando a las adolescentes (o no tanto) estrujándose las manos entre las polleras y las medias de uniformes de colegialas secundarias y primarias.

En fin, Los Beatles llegaron a Estados Unidos, estuvieron varios días en el país conquistado y dejaron detrás un tendal de chicas que descubrieron la música y el sexo en dosis similares mirando a esos cuatro jóvenes y sus flequillos que hicieron historia.

Anochecer de un día agitado es la “beatlemanía” al desnudo, con los fabulosos cuatro huyendo de las fans, como se ve en la primera secuencia, mientras suena el tema inicial que da nombre al disco. La estética pop es una creación inglesa, parece decirnos el director Richard Lester, quien dirigiría a los Beatles en la posterior Help! (1965), ya con los colores rabiosos que caracterizaban a la etapa pre-psicodélica del grupo. Pero los Beatles, al momento deAnochecer de un día agitado, ya eran cuatro personalidades públicas que no podían salir a la calle, con un periodismo a la búsqueda afanosa de una frase de connotaciones rebeldes que surgiera de las bocas de los cuatro genios que solo tenían entre 21 y 24 años. En ese sentido, la película es una ficción, pero puede verse como un documental sobre esos primeros eufóricos y descontrolados años.

La trama es mínima y cuenta un viaje en tren de la banda hacia Londres para presentarse en un estudio de televisión. En medio de esa particular travesía aparece un personaje, el viejo tío de Paul, momentos en que Lester se atreve a manifestar tópicos del humor absurdo que recuerda a Ionesco. Ringo se perderá en medio de la ciudad intentando pasar desapercibido y los otros tres saldrán a la búsqueda. Los números musicales, insertados como videoclips antes de que el término adquiriera su significación, dejan oír esas melodías que definirían los primeros años de la banda, aquellos que había arrancado con Please, Please Me y se cerrarían con Rubber Soul (fines de 1965), es decir, los seis LP que construirían la “beatlemanía” (With The Beatles; A Hard Day´s Night –banda de sonido de la película que nos ocupa-; Beatles For Sale y Help!, completan el sexteto).

Pero la cuestión esencial del film es la alegría y el desparpajo que transmiten sus escenas y el placer de ver a los Beatles aun en la edad de la inocencia.

Ya la siguiente Help!, con más presupuesto y pretensiones estéticas, tendría otras características.

Para 1965 los Beatles eran el centro del universo y las ingenuas declaraciones de los cuatro que pueden escucharse enAnochecer de un día agitado habían virado a otra clase de provocación que traería más de un dolor de cabeza. En especial cuando Lennon, acaso el único pacifista- anarquista del rock, profiriera su celebérrima frase: “Los Beatles somos más populares que Cristo” Luego vendría la condecoración como Caballeros de manos de la Reina, la decisión de no tocar más en vivo después de la gira por Japón y el encierro creativo dentro de los estudios de grabación. Otras historias surgirían desde Revólver (1966) en adelante desde una música más elaborada, original, única y fundadora.

Por eso, el carácter lúdico y festivo le pertenece a las imágenes de Anochecer de un día agitado, un documental disfrazado de ficción donde los Beatles batían récords dignos de competencias atléticas huyendo del “calor” de las fans.

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La banda de sonido de Anochecer de un día agitado está compuesta por los catorce temas que componen el tercer disco de estudio de los Beatles. Aun cuando algunos no se escuchen en su totalidad, las catorce canciones dicen presente en la película. Además, suenan otros temas grabados que solo se habían editado en singles, como “I Wanna Hold Your Hand” y “She Love You”.

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Muchas ficciones se hicieron sobre los primeros años de los Beatles. En este punto, dos películas dignas de ver: I Wanna Hold Your Hand (1978, de Robert Zemeckis) y Backbeat (1994, de Ian Softley). Ésta última cuenta los primerísimos tiempos de los Beatles y sus años en la ciudad de Hamburgo, previos al retorno a Liverpool, donde comenzaría a nacer la banda de música que cambió para siempre la historia del rock.

(*) Este artículo fue publicado en 2013 en la página del Centro de Investigación Cinematográfica (CIC), propósito de un seminario sobre Cine y Rock.

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