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Emad Etesami (Shahab Hosseini) y Rana (Taraneh Alidoosti), son una pareja de clase media que deben abandonar el departamento en donde viven porque el edificio corre riesgo de derrumbe. Él es una amable profesor en un colegio secundario, ella es ama de casa y ambos son actores vocacionales y protagonistas de una adaptación de Muerte de un viajante, de Arthur Miller, la obra que están ensayando antes del inminente estreno. Un compañero de teatro les ofrece un departamento al que pueden acceder sin depósito, la pareja se muda y mientras se empiezan a adaptar a la nueva casa, ocurre lo inimaginable, un hombre ingresa al piso mientras Rana está sola.

Lo que sigue es la búsqueda por parte de Emad del abusador de su mujer -la inquilina anterior había dejado sus cosas en una habitación cerrada y puede estar relacionado con la posible violación-, en una sociedad donde el Estado pauta todas y cada una de las relaciones de las personas. Entonces Emad, un buen progresista que hasta ese momento transitaba su vida con una sonrisa y aparentemente era feliz, empieza a descascararse, dando cuenta de que no alcanza con su optimismo, que la historia y el contexto en donde le toca vivir se filtra en su accionar -en relación a los otros, en su mirada hacia su propia mujer-, casi como el entusiasta Willy Loman de la famosa obra de Arthur Miller, que también se iba degradando a medida que el sueño americano le daba la espalda.

El honor, la idea de la venganza, la culpa, el lugar de la mujer en un Estado patriarcal omnipresente recorren el relato de Asghar Farhadi, un autor que señala con rigor pero sin remarcaciones innecesarias cómo un hecho puede evaporar cualquier idea de normalidad, cuando la sociedad, en este caso la iraní, suma capas de opresión a la tragedia particular.

En 2011 Farhadi había ganado el Oscar a la Mejor película en Idioma Extranjero con La separación -otra feroz radiografía de Irán- y el domingo pasado volvió a alzarse con el preciado galardón de Hollywood con El viajante. Ambas películas justifican que el gobierno de su país no esté demasiado feliz con las distinciones. Paradojicamente, la prepotencia de la administración Trump tampoco le permitió la visa para ingresar a los Estados Unidos para estar presente en la ceremonia de entrega de los premios. Y si, aun con diferencias que parecen insalvables, a veces los estados tienen una matriz que los emparenta.

EL VIAJANTE
Forushande. Irán/Francia, 2016.
Guión y dirección: Asghar Farhadi. Intérpretes: Taraneh Alidoosti, Shahab Hosseini, Babak Karimi y Mina Sadati. Fotografía Hossein Jafarian. Música: Sattar Oraki. Edición: Hayedeh Safiyari. Duración: 125 minutos.

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