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Realismo quirúrgico, de una sensibilidad técnica y elegante, así es la nueva película de los hermanos Dardenne, La chica desconocida, el estilo visual de los cineastas belgas (RosettaEl niño, El hijo, Dos días, una noche) se mantiene, pero en esta ocasión se redobla la apuesta en un guión tanto interesante como meticulosamente compuesto.

Una joven doctora de Seraing, pueblo situado cerca de Leija, es la protagonista de esta historia. Jenny, nombre que se nos omite durante gran parte del inicio de la cinta, se muestra concentrada y laboriosa en atender su concurrido consultorio. Lejos de presentarse a grosso modo como un policial, la propuesta de los hermanos belgas trabaja el indicio como inicio y motor principal de su relato. La escena que inaugura el relato muestra a Jenny trabajando con su estudiante residente, Julien. Ante un episodio donde el joven aprendiz no puede reaccionar, la lección de su maestra es presentada con dureza y frialdad: la importancia del diagnóstico no puede peligrar bajo las emociones de un profesional.

Un diagnóstico adecuado es la regla, tanto de un medico como de un investigador. Donde la figura del médico y la del detective se cruzan, se reúnen y evidencian un pasado común: la dinámica del paradigma indiciario presta el tablero y las reglas del juego. La muerte de una chica desconocida inicia la partida, donde una excelente interpretación de Adèle Haenel nos entrega una doctora conmocionada pero activa. Lejos de monólogos dramáticos y moralizantes, el personaje de la profesional Jenny se concreta a través de la acción. El “hacer” de la doctora la define y le gana la partida a un psicologismo catártico al que solemos estar acostumbrados.

El enigma sobre la muerte se desvía, y en ello la propuesta es sumamente inteligente, sin recaer plenamente en los motivos y los hechos, la búsqueda de Jenny se concentra en la identidad de la chica fallecida. El índice de la búsqueda es ese nombre, signo dinámico, que conecta a la doctora con varios personajes y episodios que pueblan la memoria y los sentidos de todos aquellos que interactuaron con la chica antes de su muerte.

La realidad bajo esta lupa se muestra opaca; suma de tensiones, emociones y relatos que definen un retrato de la chica desconocida. Retribuir la identidad como una forma concreta, y materialmente realista, de hacer justicia.

LA CHICA SIN NOMBRE
La Fille Inconnue. 2016.
Dirección: Luc y Jean-Pierre Dardenne. Intérpretes: Adèle Haenel, Jérèmie Renier, Olivier Gourmet, Thomas Doret, Fabrizio Rongione y Christelle Cornil.  Guion: Luc Dardenne y Jean-Pierre Dardenne. Fotografía: Alain Marcoen. Duración: 112 minutos.

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