Compartir

Logan es el film que marca el cierre de la trilogía Wolverine (The Wolverine y X-Men Origins: Wolverine), una película que representa el universo Marvel desde una mirada introspectiva y nostálgica de la mano de su director James Mangold quien pone en escena una suerte de pastiche contemporáneo que fusiona el ambiente del Western con la estructura narrativa de las road movies. Pero lo que todos se preguntan es ¿cómo será el fin de Wolverine?

Sin temor a reincidir en cuestiones propias del género de superhéroes, Logan propone una vez más, la batalla social y cultural que se libra entre la ciencia, la religión y el uso de la tecnología al servicio de la genética para dar cuenta de un momento clave en la historia cinematográfica de los mutantes: los viejos y conocidos personajes están viejos y es su propia humanidad la que emerge al final de sus vidas apagando sus dones supernaturales.

Entre ibuprofeno y lentes para leer, el cuerpo desgastado de Logan (Hugh Jackman) plantea uno de los temas centrales del film: la oposición entre “lo viejo” y “lo nuevo”. En casi todas las escenas (incluidas las espectaculares y sangrientas peleas cuerpo a cuerpo) la fisiología aflora de forma brutal. Es innegable cómo, más allá de una larga trayectoria de existencia con súper poderes (entre ellos los de regeneración celular), el sufrimiento de la carne parece ser el factor que desencadenará el enigmático fin del mutante lobezno.

Los personajes orinan, sangran y sudan, sufren pasiones. Son nostálgicos y anhelan todo aquello que no pudieron tener, por ejemplo un hogar. Dentro de esta localización emocional del film una escena que quedará en la memoria del cine es en la que Logan ingresa al market de una estación de servicio para comprar un cargador para el celular en donde está el video evidencia de la misión que debe cumplir. Lo cómico y paradojal de la acción es ver necesariamente cómo el súper héroe necesita de elementos mundanos para continuar con su misión. La batería no podrá ser cargada gracias a sus dones, sino más bien por un elemento de la vida cotidiana de cualquier ser humano ordinario. Si esto no demuestra la degradación del héroe…. A su vez la escena se corona cuando Logan no sólo toma el cargador sino también un puñado de habanos. Porque los mutantes también necesitan relajarse luego de un largo día de trabajo.

Entonces, es interesante el planteo de Mangold al poner en el capítulo final de la trilogía una exacerbación de la cuestión humana del héroe del cómic. Ellos que siempre fueron representados bajo la luz maravillosa de su invencibilidad, son ahora víctimas mortales de cuestiones netamente humanas cómo la búsqueda de un sentimiento verdadero, al menos unos segundos antes del final.

La tensión entre lo viejo y lo nuevo también aparece con el conflicto que motiva la acción del film. En un laboratorio se lleva a cabo un proyecto de manipulación genética mediante el que se creó un escuadrón de niños concebidos con el único fin de ser máquinas de matar, pequeños seres sin alma. Más allá de una posible discusión moral lo que Logan destaca es cómo ante el crepúsculo de la vida del mutante “de las garras” un nuevo comienzo podría avizorarse. Ante la degradación física y el sufrimiento de la carne de los superhéroes del pasado, un nuevo team de pequeñas y renovadas bestias llenarán las páginas de los comics del futuro.

La última misión de Logan será salvar a su propia especie mediante una épica trayectoria al mejor estilo road movie en la que entre batallas cuerpo a cuerpo y sangrientas heridas, tanto “los buenos” como “lo malos” serán puestos a luchar por sus objetivos. El objeto de deseo es Laura (Dafne Keen) una pequeña integrante del escuadrón de pequeños asesinos quien curiosamente cuenta con un sistema de garras que se activan mediante la ira.

Y es aquí donde se presenta otro gran tema del film, la simetría y el juego de dobles. A través del personaje de Laura y otro que aparecerá hacia el final, el film propone un final más psicológico que de acción. A ver, la acción propiamente dicha no escasea, pero lo que quiero decir es que ingeniosamente los dos personajes cercanos al protagonista tienen características similares a las suyas. Laura tiene garras y el otro, su doble maligno, es su fiel retrato, pero caracterizado de forma más oscura, y por supuesto, mucho más joven. Es así como el final de la vida de Wolverine parece estar más ligado a la nostalgia y a un balance sentimental que a la medición de sus fuerzas o la destreza de sus dones.

ADVERTENCIA, SPOILER!!!
Es, justamente, con el misterioso personaje que encarna el doble oscuro de Logan el último mutante con el que deberá luchar nuestro protagonista. No es casual que en el entorno humanizado que representó Mangold, la contienda final del héroe del cómic sea, al final de cuentas, contra él mismo. Desorientado, mal herido y al borde del uso de su energía, el viejo Logan deja todo, incluso su último aliento en este cuerpo a cuerpo que está presenciado ni más ni menos que por Laura, su propia hija, quien aporta, además de un tiro certero a la cabeza del enemigo, el toque melodramático de la escena.

La épica del final se presenta así con una lectura existencialista entre líneas que viene a recordar que aún los mutantes sufren por aquello que no pudieron tener. Aquí en el cenit de su vida, lo único que Logan anhela es la mirada tierna de su hija y el contacto de su mano justo en el instante preciso de la partida. Por eso, Wolverine muere con lágrimas que brotan de sus ojos y ruedan por un rostro visiblemente degradado y lleno de las marcas que su pasado de superhéroe supo darle.

Finalmente, y ante el firmamento de la tumba de Logan, Laura recita un parlamento del film Raíces profundas (1953) como responso para venir a confirmar lo que previamente se decía acerca del abordaje sociocultural del film cuando pone en tela de juicio cuestiones religiosas y científicas a debatir. Los pequeños asesinos creados en el laboratorio no poseen alma ni educación formal por ende son lienzos en blanco a la hora de pensar cuáles son sus creencias. El Dios de Laura es aquel que ella misma se creó mirando un western por tv. Fragmento de la Biblia cambiado por parlamento de un film de género, Logan concluye cuando la pequeña gran mutante invierte el sentido de la cruz de la tumba de su padre quedando ésta en forma de equis en alusión a los X-Men. ¿Será éste el verdadero final del súper héroe?

LOGAN
Logan. Estados Unidos, 2017.
Dirección: James Mangold. Guión: Scott Frank, James Mangold y Michael Green. Intérpretes: Hugh Jackman, Patrick Stewart, Boyd Holbrook, Dafne Keen, Stephen Merchant, Doris Morgado, Richard E. Grant, Han Soto, Elizabeth Rodriguez, Julia Holt, Elise Neal, Al Coronel. Fotografía: John Mathieson. Montaje: Michael McCusker, Dirk Westervelt. Música: Marco Beltrami. Duración: 137 minutos.

Compartir

No hay comentarios

Dejar una respuesta