Compartir

El trajecito Channel rosa manchado de sangre, el gigantesco funeral, JFK jr. despidiéndose de su padre con una venia. El asesinato de John Fitzgerald Kennedy fue uno de los primeros acontecimientos globales que generaron imágenes icónicas para la naciente cultura pop de los sesenta. Los medios que cubrieron el hecho minuto a minuto y la famosa película de Abraham Zapruder que filmó el magnicidio que se difundió hasta el hartazgo, fueron la cantera de la que se nutrió el cine para abordar la historia dura y las colaterales –JFK, de Oliver Stone; Ruby, de John Mackenzie; Parkland, de Peter Landesman-, pero ninguna película se había centrado específicamente en Jacqueline Kennedy inmediatamente después de la muerte de su esposo.

Jackie entonces es la oportunidad de asomarse a la vida de la ex primera dama, aunque el film del chileno Pablo Larraín (Neruda, El club, No, Tony Manero), que debuta a lo grande en Hollywood, desde el primer minuto se encarga de dejar en claro que el relato no se va a ocupar en desentrañar el enigma en torno a esta mujer, en todo caso, se hace cargo de la imposibilidad de indagar en su impenetrable personalidad. Y es desde allí que construye un fascinante artefacto voyeurista sobre la soledad del poder, los privilegios, el aislamiento y la imagen debida que se impone por su propia lógica ante el mundo, aplastando cualquier posibilidad de un duelo íntimo.

Formidable, Natalie Portman encarna a Jackie y le pone una voz en constante pelea con el colapso, un carácter duro que se impone sobre el entorno y el propio dolor, un lenguaje corporal que transmite desesperación en cada paso que da por las habitaciones vacías de la Casa Blanca.

Larraín recurre a una puesta melancólica y a la vez distante -la puesta en escena que montó la propia Jackie para su vida- para contar cómo la mujer deja de lado su tragedia personal para encargarse de la tragedia colectiva. Tan frágil como estoica, su pérdida no cuenta a la hora de la pérdida de la Nación y la aún primera dama asume ese peso con eficiencia. Pero esa actitud, el deber y la obstinación para construir el mito -el funeral solemne y fastuoso a la altura de las exequias de Lincoln- son las que dejan a Jacqueline Kennedy vacía, con poco por revelar en la entrevista que da al periodista de la revista Life (Billy Crudup). Pero no, en realidad ese duelo, como en toda buena entrevista, es el hilo para tirar de la madeja y revelar la inteligencia emocional de un personaje ocupado en construir una leyenda y en el camino, encapsular la propia.

JACKIE
Jackie. Estados Unidos/Chile/Francia/Hong Kong, 2016.
Dirección: Pablo Larraín. Intérpretes: Natalie Portman, Peter Sarsgaard, Greta Gerwig, Billy Crudup, John Hurt, Richard E. Grant, John Carroll Lynch, Beth Grant, Max Casella y Caspar Phillipson. Guión: Noah Oppenheim. Fotografía: Stéphane Fontaine. Música: Mica Levi. Edición: Sebastián Sepúlveda. Diseño de producción: Jean Rabasse. Duración 100 minutos.

Compartir

No hay comentarios

Dejar una respuesta