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Norte de Francia, 1897. La modernidad abre paso al espectáculo y el mercantilismo deteriora todo concepto artístico. La discriminación racial y el colonialismo son formas de dominio y exclusión. En ese contexto, se desarrolla Monsieur Chocolat, del realizador, actor y guionista francés Roschdy Zem (Omar m’a tuer, 2010). Una biopic sobre Rafael Padilla (Omar Sy) apodado “Chocolate”, un esclavo que llegó a hacer el primer hombre negro en debutar en Francia como artista circense de la mano del payaso George Foottit (James Thierrée) con quien formó un dúo exitoso de humoristas.

A finales del siglo XIX, el circo, como entretenimiento era un espacio para el asombro. El público blanco se deleitaba ante el desfile de freaks que circulaban frente a ellos: la mujer barbuda, los enanos, el gigante, la contorsionista, un payaso y un negro haciendo de caníbal. Ante las nuevas exigencias de los espectadores sobre algo más espectacular, Foottit debe renovar su show. El potencial de su compañero está desperdiciado y le propone trabajar juntos por un mejor salario y una interpretación más digna.

A partir de esa unión, la película hace un recorrido cronológico sobre la historia del protagonista, alternando algunos recuerdos de infancia. La sucesión de imágenes sobreimpresas o fundidas se cargan de contenido para representar la vida de un hombre que va desde el anonimato a la fama, de la esclavitud a la libertad, del éxito al fracaso y del ansia de superación personal limitada por el racismo dominante que padeció.

“Chocolat se erigió como precursor de la igualdad de los negros”, explica el director Roschdy Zem (ganador como actor en San Sebastián por Días de gloria), sobre este actor nacido en Cuba y vendido como sirviente a una familia vasca antes de llegar a Francia, donde no consiguió que lo llamaran por su verdadero nombre, Rafael Padilla. En vida, fue simplemente “Chocolat”, el payaso que encajaba los puntapiés de su compañero blanco. Pero también fue un pionero que con su combate propició una evolución en las conciencias”.

Con una destacada ambientación se recrea el clima de esplendor de la Belle Epoque, por la que obtuvo el premio César a la mejor escenografía a cargo de Jéremie d. Lignol. Dentro de la misma competencia, fue galardonado el actor James Thierrée (nieto de Charles Chaplin, con un parecido sorprendente) como mejor actor secundario. Su personaje logra meterse en la piel de un payaso que fuera del escenario donde dejaba todo, era un ser ermitaño, antisocial, y que no podía expresar nunca lo que sentía más allá de la amistad incondicional con Chocolat que, a pesar de sus diferencias de carácter, compartió su vida casi hasta el final.

Monsieur Chocolat, éxito comercial en la cartelera francesa con casi dos millones de entradas, refleja no sólo la ambivalencia de un artista que no deja de cuestionarse si su éxito se debió a su talento o a la parodia sobre su raza, sino también demuestra la contradicción de una sociedad que se muestra abierta y tolerante frente al mundo cuando, en realidad, perpetúo la concepción colonialista del negro sumiso y explotado que hacía reír a la burguesía. Un mono, como lo dibujaban los afiches publicitarios inspirados en Toulouse-Lautrec.

A través de un relato clásico y una narración fluida, la historia nos va conduciendo hacia un final sobrecargado de injusticias cuasi predecible. Sin esquivar el tono dramático y el uso de algunos subrayados en las escenas de violencia o racismo, Zem retrata una época marcada por la desigualdad y la discriminación, a partir de rescatar a un artista que ya nadie recordaba. Como perlita y guiño cinematográfico, se agrega un film de los Hnos. Lumiére de 1909 sobre el dúo de cómicos.

MONSIEUR CHOCOLAT
Chocolat, Francia, 2016.
Direcciuón: Roschdy Zem. Intérpretes: Omar Sy, James Thierrée, Clotilde Hesme, Olivier Gourmet, Frédéric Pierrot, Noémie Lvovsky, Alice de Lencquesaing, Olivier Rabourdin. Guion: Cyril Gely, Roschdy Zem, Olivier Gorce, basados en la novela de Gérard Noiriel. Música: Gabriel Yared/Fotografía: Thomas Letellier.Duración: 110 minutos.

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