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“Frantz”, de Francois Ozon.

Segunda parte de una selección caprichosa que no implica que en esta edición del festival no haya otras películas igual de buenas o incluso mejores. 

Sólo para tus ojos
Frantz (Francia, 2016) es cine. Punto. Tan potente que lo que cuenta termina siendo un asunto menor. Lo que importa es mirar, llenarse los ojos de imágenes, de encuadres, planos; dejarse llevar por el montaje; mecerse en el sonido. Blanco y negro. De la factoría del caprichoso y talentoso 360° Francois Ozon que cuando quiere, puede. 
Diez soldaditos
Estamos en una frontera de Afganistán. Tenemos un destacamento, fuerzas especiales francesas, soldados súper entrenados, equipamiento tecnológico de última generación. Tenemos una aldea sometida. Tenemos talibanes. Tenemos todo eso pero esta no es una película de guerra. Suspenso a lo Agatha Christie. Diez soldaditos se fueron a guerrear, dos se durmieron, quedaron ocho. Ocho soldaditos se fueron a marchar, uno se durmió… Ni el cielo ni la tierra (Francia-Bélgica, 2015). 


FIFA, robando partidos desde 1930
Hasta quien no es fan de fútbol sabe que la televisación cambió el nivel de transparencia del juego, que hizo imposible cosas como, por ejemplo, el gol fantasma de los ingleses en el Mundial 66. Bien. Qué se podrá decir de los partidos del primer Mundial: se jugó en Montevideo y coronó campeón a Uruguay. Los yugoslavos tenían una historia tremenda para contar y lo hicieron. (A propósito: tras ver la película, al buscar datos históricos, se constata la denuncia). Nos vemos en Montevideo (Serbia, 2014).

¿En qué te has convertido, Inés?
Ella es una implacable ejecutiva de nivel internacional. Él es su padre, un maestro de escuela bromista y payaso. Ella no tiene tiempo para la familia. Él viaja a ver cómo es su cotidianeidad lejos de casa. Ella lo descubre disfrazado, espiándola. Él se cuela en eventos corporativos personificando a un simpático impresentable, el señor Toni Erdmann (Alemania-Austria, 2016). Ella dobla la apuesta y lo suma -con peluca y dientes falsos incluídos- a sus parrandas y reuniones de trabajo. Él se desayuna con un mundo desconocido. Ella vuelve a ser humana. 
No reaccionar frente al mal también es el mal
Trece años después de un crimen de guerra, lo que queda es el infierno: para los victimarios, para los hijos de los victimarios que expían las faltas de sus padres, para la familia de las víctimas sin justicia, para los sobrevivientes por la culpa de estar vivos, para los que estaban y cometieron tal vez el mayor pecado de todos, el de la indolencia. Círculos (Serbia-Alemania-Francia-Eslovenia-Croacia, 2013).

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