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Cristian Mungiu, director de la espléndida 4 meses, 3 semanas, 2 días  ganadora de la Palma de Oro en el Festival de Cannes de 2007 y mas recientemente de Más allá de las colinas, esta vez el realizador rumano vuelve sobre el tema de la ética y la moral.

La película abre con un plano de una ciudad sombría de edificios grises, homogéneos y solitarios. Una piedra sobre el vidrio de una ventana rompe con la monotonía de la vida de esos habitantes que parecen fundirse en la sordidez de un ambiente que de tan inhóspito parece una maqueta vacía. Ese piedrazo en esa ventana abrirá la narración de Graduación,  y por ese agujero se irá colando la miseria, la seguidilla de corruptos y corrupciones, la ética mal entendida, la soledad de sus protagonistas, la moral ambigua. Un médico entra en una “cadenas de favores” con quienes deben administrarle el examen final a su hija quien fue abusada sexualmente en la calle; también tiene una madre enferma, una esposa depresiva, una amante que comienza a demandarle mas atención. Todos estos personajes están envueltos por la sordidez de la vida en una Rumania que ha entrado en una profunda crisis moral.

La película se encorseta en un guión que a veces resulta forzado en su realización, de tan denotadas las secuencias de corrupción se vuelven reiterativas y en consecuencia la narración se vuelve abigarrada y agobiante, con poca elipsis, con situaciones que se reiteran una y otra vez.

La puesta en escena incomoda a veces con sus asfixiantes planos donde esos personajes, ya sea en la casa, en la comisaría, en el hospital; muchos de ellos, comparten espacios reducidos y sombríos y se mueven casi rozándose; mientras la cámara los apunta de cerca para crear un clima de agobio que a la larga resulta un tanto exagerado. Los cielos tenues, las noches, la falta de luz solar, la comida (frutas en su mayoría), las máscaras de un niño son elementos que el director utiliza para remarcar aquello que ya se ha dicho.

En definitiva, la película resulta un tanto redundante en sus planteos, en sus diálogos y en sus imágenes sin embargo funciona como una buena crítica social no sólo por el tema de la corrupción generalizada, sino por la critica al sistema educativo y a las estrechas relaciones entre padres e hijos.

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