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Sabemos que en el cine de género, y en particular de terror, se pueden incorporar temas políticos y sociales con total pertinencia y lucidez como ejemplifican realizadores como George Romero, John Carpenter y más recientemente Guillermo de Toro o Bong Joon-ho. En el caso de Hipersomnia, segundo largometraje de Gabriel Grieco, un film que se puede adscribir al género de terror, el tema social que se introduce de una manera bastante explicita es el de la trata de mujeres para explotación sexual.

La protagonista, Milena (Yamila Saud) es una actriz que acaba de ser elegida para aun papel de prostituta en una obra de teatro. El director de la obra (Gerardo Romano) es un tipo bastante intenso que tiene exigencias un tanto particulares para que sus actores se metan en el papel. Mientras Milena ensaya, los límites entre realidad y ficción se le borran de manera radical y cae repetidas veces en trances en los que pasa a una realidad absolutamente vívida donde es una chica secuestrada y mantenida cautiva junto con otras por una organización de trata. Así, pasando de un plano al otro en forma involuntaria y continua, Milena empieza a dudar primero de su salud mental para luego pasar a preguntarse por el grado de verdad de esas experiencias que tiene en el otro lado.

La pertenencia al género está dada por un lado por la sugerencia de estos elementos de pasaje que no se explican del todo pero se intuyen sobrenaturales o fantásticos. Una apelación al conocido tema del Doble y una relación de conexión entre realidades subjetivas diferentes cuyos referentes podrían ser tan diversos como Cisne negro y hasta La doble vida de Verónica. Pero sobre todo si se puede hablar de Hipersomnia como un film de terror es por los climas generados, en particular por la situación de sometimiento y angustia de las mujeres prisioneras y explotadas. Hay que decir que en ese sentido la tensión está lograda y la sensación de opresión bordea por momentos lo insoportable. Pero como si esto no fuera bastante, se le vienen a sumar a la trama elementos propios del Torture Porn, con victima indefensa y enmascarado psicópata incluido, que no vienen a agregar mucho más que la oportunidad de introducir escenas explicitas de tortura y gore que no son demasiado originales de por sí ni están mostradas de una manera muy alejada de los lugares comunes que uno ya vio en películas como Hostel como referente obvio del recurso.

La posibilidad de tratar temas sociales y de actualidad en el género es también un desafió al que responder a la altura de las circunstancias. Para ofrecer un ejemplo bien cercano, Sebastian Rotstein, que aquí oficia de co-guionista, introdujo en Terror 5, su debut como director junto a su hermano Federico, la referencia a una tragedia que remite a la de Cromañon en un marco fantástico de zombies interesante y original. En el caso del film que nos ocupa, el tema de la trata no parece estar tomado muy en serio ni de manera verosímil. Es cierto que esto último también puede tener cierta intencionalidad ya que la puesta de las escenas de encierro es claramente no realista y tanto la fotografía, las características del lugar como los rasgos de los personajes dan cuenta de ello. Pero el tomar un tema como la trata de una manera explícita requiere un poco más de cintura y en este caso la representación de las mujeres prisioneras parece más bien propia de una película sexploitaition. Entendámonos, el cine exploitaition ha dado no solo exponentes que están en el averno de la cinematografía mundial sino también películas muy disfrutables. El tema es que la irresponsabilidad típica de este tipo de films (y que forma también parte de su encanto de placer culposo) no parece llevarse bien con este tema en este preciso contexto.

Parece haber un espíritu compartido con las películas argentinas del destape de los 80, como Los gatos o Las esclavas, que se vendían en la superficie como denuncias pero se revelaban rápidamente como vehículo para la exhibición de carnes femeninas. Incluso la escena de la ducha parece sacada de una de esas películas de cárcel de mujeres como Atrapadas o Correccional de mujeres. No es para descartar la idea de que esta película superior técnicamente a estos referentes decididamente trash esté haciendo una cita consciente, pero en tal caso no encontraríamos con un caso donde queda muy poco clara la distancia entre la cita y la pertenencia.

HIPERSOMNIA
Hipersomnia. Argentina. 2016.
Dirección: Gabriel Grieco. Intérpretes: Yamila Saud, Peter Lanzani, Gerardo Romano, Jimena Barón, Vanesa Gonzalez, Nazareno Casero, Fabiana Cantilo, Gustavo Garzón. Guión: Gabriel Grieco, Sebastián Rotstein. Fotografía: Rodrigo Pulpeiro. Música: Diego Hensel. Edición: Alberto Ponce. Duración: 84 minutos.

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