Compartir

Entre los trastornos psicológicos “de moda”, el ataque de pánico responde a sintomatologías generadas e inducidas, en gran medida, por la cultura del miedo. Un miedo, a casi todo, que es fomentado a diario por los medios de comunicación y expandido gracias a la globalización. Sociedades conectadas, en constante movimiento y con un alto nivel de competencia generan que, un alto porcentaje de la población, padezca ésta problemática. Entre ellos, el realizador Ernesto Ardito (aquí la entrevista), fue víctima de ataques de pánico, razón que lo llevó a investigar y realizar un documental que alerte a otros sobre un tema, relativamente nuevo, y del que poco se sabe.

Desde el fondo negro de la pantalla, el audio de voces de provenientes de un noticiero trasmiten pánico. ¿A qué? ¿A quiénes? Ese clima de paranoia da lugar a los dramáticos testimonios de tres pacientes que sufrieron ataques de pánico. Sus experiencias se enfatizan a través de imágenes que recrean los hechos o que, simplemente, simbolizan su proceso. La música de fondo logra sumar tensión y densidad a las vivencias. No vemos sus caras, los oímos mientras el montaje oscila entre la vorágine de tomas urbanas y planos fijos contemplativos. Ardito guía el relato con una voz en off y toma las herramientas cinematográficas para manipular la imagen y el tiempo a través de una retórica discursiva que no descuida la estética visual.

A los testimonios, se suman distintos reportajes a varios especialistas, como los doctores Facundo Manes, Daniel Bogiaizian, Rafael Kichic y la licenciada Cinthia Bellencin, a través de los cuales se va tejiendo un panorama interdisciplinario entre neurología, psicología y sociología, que da respuesta al avance creciente y silencioso de ésta problemática.

En busca de explorar las causas, el realizador hace un repaso superficial por los hechos políticos y sociales más traumáticos que atravesó nuestro país, como la dictadura del 76 o la crisis del 2001, a fin de dar cuenta del impacto que tuvo sobre la psiquis y los sentimientos de vulnerabilidad y temor que despertaron en mucha gente. La desaparición, la muerte, y el abandono ante situaciones que no se pueden controlar despierta inestabilidad y fallas en el sistema de alerta, explica el realizador.

Ataque de Pánico, reúne nuevamente a Ernesto Ardito con Virna Molina, con quien co dirigió el multipremiado documental Raymundo, sobre la vida de Raymundo Glazer; Corazón de fábrica, Nazión, entre otros. En ésta oportunidad, apela a generar una mayor conciencia sobre los efectos provenientes del neoliberalismo a fin de modificar hábitos y estilos de vida alejados a la inmediatez de los hechos y la comunicación.

Filmada en Buenos Aires, Bariloche, Paris y Nueva York, la película se mete de lleno en un tema muy profundo, con muchas capas y varias aristas. El abordaje de sus múltiples causas, llevan al realizador a abarcar un espectro de investigación demasiado amplio para los setenta y seis minutos que dura el documental. Esa urgencia del relato se manifiesta en su afán por contarlo todo sin mediar detalle.

Bien intencionada, Ataque de Pánico permite conocer, visibilizar y tratar de prevenir los síntomas de un trastorno invisible y, cada vez, más frecuente en nuestra sociedad.

ATAQUE DE PÁNICO
Ataque de pánico, Argentina, 2015.
Dirección: Ernesto Ardito. Productor: Ernesto Ardito y Virna Molina. Investigación y guion: Ernesto Ardito/ Cámara: Ernesto Ardito y Virna Molina. Sonido y montaje: Ernesto Ardito. Gráfica: Virna Molina. Música original: Ernesto Ardito. Duración: 76 minutos.

Compartir

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here