Compartir

El jueves 6 de abril se estrena Soldado Argentino sólo conocido por Dios, de Rodrigo Fernández Engler, un film centrado en el drama de tres jóvenes de un pequeño pueblo de Traslasierra, Córdoba, quienes desde lugares ideológicos muy distintos se ven transformados para siempre por la Guerra de Malvinas.

La historia también retoma “la leyenda del soldado Pedro”, que habla sobre un conscripto que combate heroicamente en la última noche de la batalla en Malvinas, que da origen a esta mito popular.

 

– Sos un Joven director que no vivió el conflicto en carne propia. ¿Cuál es tu interés en el tema?
– En 1982 yo tenía un año, así que no lo viví y siempre aclaro que no tengo ningún familiar que haya estado en las islas. Mi interés surge como el de un argentino más, al que le gusta mucho la historia, en particular la de nuestro país, que es muy particular y al cual amo mucho. Y en particular el tema de Malvinas, siento que en estos 35 años se maltrató el tema y sobre todo al veterano de guerra, hubo un proceso de desmalvinización en la posguerra y eso generó muchísimos problemas entre ese grupo, donde hubo un altísimo nivel de suicidio. En las oportunidades que se trató el tema en el cine, que fue en dos o tres películas, siempre se puso la lupa en lo mismo, nosotros humildemente tratamos de contar otra faceta de lo que fue la guerra, centrándonos más en el combatiente, en la persona, que es lo único que se puede rescatar de una tragedia de esta naturaleza.

– ¿Cuáles fueron tus influencias a la hora de retratar un conflicto armado, centrado especialmente en la historia de estos tres personajes, que en definitiva resumen la historia de tantos combatientes anónimos?
– Debo reconocer que soy un admirador del cine bélico norteamericano, ellos son los mejores en la temática, claramente son los mejores y hay muchas películas célebres tomé como referencia La delgada línea roja, Rescatando al soldado Ryan, Enemigo al acecho, entre otras. Creo que no hay específicamente una, llevo años viendo cine bélico y eso me fue nutriendo un poco de todas. Pero tampoco quisimos poner el foco específicamente en una, sino tratar de despojarnos y lograr una visión y una mirada muy propia sobre este tema. Además, Malvinas fue una guerra breve pero intensa. Una guerra que no se esperaba y muy distinta a las demás, como lo es cada guerra.

– ¿Como hiciste para escapar del típico estereotipo del bueno y del malo para plantear la historia que querías contar?
– Nosotros simplemente contamos historias de seres humanos, que en muchos casos ocasionalmente vistieron el uniforme militar. Porque un suboficial se entiende que se prepara para ir a la guerra, elige ese camino, en cambio el soldado conscripto no. En aquel momento, les tocaba ocasionalmente, por un tiempo, vestir el uniforme militar.
Y si bien en Soldado argentino aparecen oficiales británicos e ingleses, no quisimos decir ‘esto es blanco, esto es negro, estos son los buenos, estos son los malos’. No era ese el espíritu, sino que nos centramos en las vivencias que tuvieron los soldados argentinos. Y los malos entre comillas, en este caso son solo parte de la escenografía.

– ¿Cómo crees que va a ser interpretada esta película, sobre todo porque esta temática sigue siendo considerada maldita en lo que hace a la ficción y al cine argentino?
– De acá a unos años todos nosotros vamos a estar muertos y las obras son las que nos sobreviven. Por ejemplo, yo soy papá de un bebé de dos meses, no me imagino cómo la verá él de acá a 20 o 25 años. Mi esperanza es que vean esta película como la que retrata una parte de nuestra historia, aunque poco tiene que ver con los 74 días bélicos, sino que tiene que ver con el pasado y con el futuro de Malvinas. Las películas son obras que quedan, registro que nos sobreviven a los realizadores y esperemos que está película quede guardada en el colectivo de los argentinos como un testimonio. Y también como una película que tiene otra visión sobre un mismo conflicto.

Compartir

No hay comentarios

Dejar una respuesta