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En el comienzo de La morgue, un equipo de policías se encuentra tomando pruebas y fotos en el escenario de un crimen, bueno, de varios crímenes en realidad de una casa, con varios cuerpos adentro lacerados, mutilados, golpeados, desgarrados. Las paredes llenas de sangre, los pisos con charcos del mismo elemento. El escenario es macabro y uno de los policías se sorprende ante el hecho de que la casa estaba cerrada por dentro y le dice al resto de los policías y a los espectadores, que da la sensación de que esta gente murió queriendo salir de la casa. Todo el cuadro se completa con un cuerpo que sugestivamente no presenta daños físicos como el resto pero se halla en el sótano a medio enterrar.

La policía le pone precinto al escenario del crimen y envía el cuerpo de la mujer a la casa de un médico forense de confianza, mientras que el resto es llevado a otro lado. El forense que recibe el cadáver de la mujer trabaja junto a su hijo y a pesar de que es un poco tarde, ambos comienzan su tarea para averiguar que es lo que ese cuerpo tiene para decir, siguiendo la máxima de los especialistas que dicen que los cuerpos de la víctimas esconden el secreto de su deceso. A partir de ese momento comienza una noche de pesadilla, que terminará develando algunos secretos acerca de como murieron los ocupantes de la casa de la primera escena y pondrá al forense y a su hijo a prueba.

La morgue es una muestra de que aún se puede hacer terror con pocos elementos, que aún las casas a oscuras pueden ser un escenario de pesadilla y de que no siempre se necesitan grandes presupuestos y exceso de FX para mantener atento al espectador. Una buena muestra de que el terror como género puede funcionar. Truculento, pero con suspenso, así es La morgue y si uno es de esos espectadores a los que les gusta el género, no hay que perdérsela.

LA MORGUE 
The Autopsy of Jane Doe. Estados Unidos/Reino Unido, 2016.
Dirección: André Øvredal. Intérpretes: Brian Cox, Emile Hirsch, Ophelia Lovibond y Michael McElhatton. Guión: Ian B. Goldberg y Richard Naing. Fotografía: Roman Osin. Música: Danny Bensi y Saunder Jurriaans. Edición: Peter Gvozdas y Patrick Larsgaard. Duración: 86 minutos.

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