Compartir

La Primera Guerra Mundial (1914-1918) obligó a importantes directores de la época a indagar sobre ese monumental evento histórico. Aquello dejó entre algunas otras realizaciones obras como la de Jean Renoir (La gran ilusión, 1937), G.W. Pabs (Carbón, 1931) o Ernst Lubitsch (Remordimiento, 1932). Es en el film de Lubitsch en donde se inspira François Ozon para realizar una remake, Frantz.

En los años de posguerra un ex soldado francés, llega hasta un pequeño pueblo de Alemania, para rendir un íntimo y casi secreto homenaje a Frantz, un soldado alemán muerto en la guerra. El momento de ese homenaje, es observado Anna, la joven novia de Frantz quien prácticamente ha tomado el rol de una verdadera viuda, que no solo visita a diario la tumba, sino que se ha convertido en una verdadera hija para sus suegros, que apenas puede sobrellevar el dolor de su hijo muerto.

Adrien, el soldado francés, no solo pretende homenajear a su “enemigo” muerto, sino conocer a sus padres, a quienes tiene algo importante que contar.

En los días de Adrien en el pueblo, conoce a los padres de Frantz, con quienes establece una relación profunda a quien relata su amistad con Frantz en Paris, sus visitas a museos y la buena vida de la pre-guerra.

En el tránsito de las frecuentes visitas de Adrien a los padres Frantz, se comienza a generar una relación con Anna, que además lo ayuda a sortear el odio hacia los franceses que había dejado la guerra. El vínculo entre el francés y Anna, se afianza alentado por sus padres adoptivos, quienes pretenden que la muchacha rehaga su vida.

La historia tomará un giró a partir del regreso a Adrien a su país, que al poco tiempo seguirá Anna, quien descubrirá la verdadera vida de su enamorado.

Con su última película, Ozon vuelve a sorprender y a romper cualquier tipo de encasillamiento, en tanto con la construcción de Frantz salta otra vez los supuestos, lo previsible, entra en el campo de melodrama y sale tan bien parado como lo había hecho con Gotas de agua sobre piedras calientes, Ocho mujeres o Bajo la arena, todas originales y en registros absolutamente diferentes.

Con apariencia clásica, en Frantz juega con elementos muy contemporáneos, no solo en la estructura narrativa, sino también desde lo técnico utilizando el blanco y negro o el color para acompañar el relato, enfatizar o relajar las situaciones por momentos muy angustiantes.

Y también con Frantz, una vez más François Ozon vuelve a exponerse, como lo hace siempre, a la crítica que a veces puede ser demoledora con sus trabajos, aunque se encuentre frente a maravillas como este film.

FRANTZ
Frantz. Francia/Alemania, 2016.
Dirección: François Ozon. Elenco: Pierre Niney, Paula Beer y Ernst Stötzner. Fotografía: Pascal Marti. Música: Philippe Rombi. Edición: Laure Gardette. Duración: 113 minutos.

Compartir

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here