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La diferencia entre el ser y el estar no es solo una cuestión gramatical. En Nadie nos mira notamos como dicha diferencia encarna el cuerpo y la rutina de un joven actor argentino en Nueva York.

Como si fuera necesario, la presentación de dicha ciudad está plagada de micro-relatos en espacios verdes. Grandes parques donde la diversidad, tanto étnica como cultural, presenta un paisaje de niños y niñeras interactuando en múltiples lenguas. El influjo de la globalización parece haber trastornado aquella ciudad dejando apenas rastros de su estilo más conservador, aun así se sigue escuchando el jazz, casi como música diegetica, a orillas del rio Hudson.

Nico, interpretado por un maduro Guillermo Pfenning, nos entrega el drama de un duelo. Dejando una relación tormentosa, y prohibida, en Buenos Aires, su destino perfila como actor en el norte del continente. Dicho dolor se define claramente, no solo como una aflicción sentimental, sino más bien un duelo integro: el exilio de quien no puede “ser” en su propio lugar. En un doble movimiento Nico se descarna, de Buenos Aires, y encarna múltiples “papeles” en Nueva York. Protagónicos no convencionales, esos que no se interpretan sobre las tablas, sino más bien sobre un nuevo mapa: una ciudad. Changas, favores tímidamente pagados, modos de ver y hacer que no le son propios y que necesita interpretar para sobrevivir.

Cierta idiosincrasia citadina es puesta cómicamente en escena. Los conflictos de ser ilegal y no responder al estereotipo yankee de lo que es, física e ideológicamente, ser latinoamericano. En este aspecto, central a la trama, el guión se muestra algo perezoso. No hay riesgos mayores que dormir incómodamente en un mono ambiente compartido, para un muchacho argentino promedio que quiera subir a la cima de Broadway. Este registro responde a que la base empírica, de la cual surge la trama, son las propias experiencias pasadas, en Nueva York, de la directora Julia Solomonoff (Hermanas, El último verano de la Boyita). Aun así la propuesta es interesante técnicamente, la fotografía y la ejecución de los planos se muestran agradables y muy bien desarrollados. Sin sobresaltos, Nadie nos mira es como una caminata en otoño por el Central Park.

NADIE NOS MIRA
Nadie nos mira, Argentina/Estados Unidos/España/Brasil/Colombia, 2017:
Dirección: Julia Solomonoff. Intérpretes: Guillermo Pfening, Elena Roger, Rafael Ferro, Marco Antonio Caponi, Paola Baldion, Cristina Morrison, Kerri Sohn y Mirella Pascual, Christina Lazaridi, Lucio Bonelli, Sacha Amback, Karen Sztanjberg, Andrés Tambornino. Duración: 102 minutos.

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