Compartir

Una noche de reunión entre cuatro íntimos amigos y sus mujeres, se perfila como una más de tantas, mientras que el film también. La cena tiene como excusa observar desde la terraza del anfitrión un eclipse lunar, mientras tanto, esperan que el último soltero llegue con su nueva novia que todos esperan conocer con ansiedad.

La novia no llegará nunca y la comida esta lista, todos se acomodan para la aburrida charla de siempre, los espectadores también. Diálogos rápidos ciertamente chispeantes, escenas obvias y casi patológicas a la hora de describir la clase media europea en general, tan cubiertas de todo y tan falta de nada.

Pero algo sucede, algo quiebra la obviedad de la situación, alguien propone dejar los celulares sobre la mesa y que cada uno atienda los llamados con una sola condición: que sea en altavoz.

Los personajes aceptan a regañadientes y los espectadores comienzan a prestar un poco más de atención al film que hasta ese momento se presentaba estéril, obvio. Las llamadas se suceden, los enredos también, excusas, engaños, traiciones comienzas a llegar a través de los whatsapp, mensajes de texto, grabados y charlas abiertas. En la mesa todos se incomodan, en la platea los espectadores reímos nerviosos porque sabemos que cualquiera de esas comunicaciones, cualquier día y en el momento menos oportuno, puede aterrizar en nuestra “caja negra” como alguien en el film llama a los celulares.

La historia avanza, mejor dicho retrocede, para explicar mutuas infidelidades, ocultamientos, planes oscuros y hasta mentiras piadosas, porque la piedad también existe todavía. La extraña presencia de El Ángel Exterminador de Buñuel, sobrevuela perverso en la memoria de este crítico.

Un guión ajustadísimo, que solo podría sostenerse con excelente actuaciones y una dirección impecable. Afuera la Luna se eclipsa, dentro el film crece, de una comedía casi costumbrista que deriva a un profundo análisis sociológico sobre los modos de comunicarnos y no precisamente desde la tecnología. Como corolario, un final tan patético y cruel como la realidad, de una película imperdible con solo una recomendación, apague su celular y si es posible nunca más lo encienda.

PERFECTOS DESCONOCIDOS
Perfetti sconosciuti. Italia, 2016.
Dirección: Paolo Genovese. Intérpretes: Giuseppe Battiston, Anna Foglietta, Marco Giallini, Doardo Leo, Valerio Mastandrea, Alba Rohrwacher y Kasia Smutniak. Guión: Paolo Genovese, Filippo Bologna, Paolo Costella, Paola Mammini y Rolando Ravello. Fotografía: Fabrizio Lucci. Duración: 97 minutos.

Compartir

No hay comentarios

Dejar una respuesta