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Parir el documental de Florencia Mujica es sin ninguna duda una película hecha por mujeres. Su directora, las guionistas, las montajistas y gran parte del equipo técnico incluso los contenidos fueron supervisados por el colectivo feminista Las casildas. No es un dato menor, ya que la mirada femenina impregna el documental desde las entrevistas a las mujeres que lo protagonizan, a los médicos y paramédicos hasta la puesta en escena.

Como documental Parir es clásico, tal vez demasiado en su concepción. Su punto de partida es aquello que hay, aquello que existe – ideas concebidas sobre los partos, imágenes cotidianas- y se lo registra, se lo filma. Las responsables del documental tienen toda la información necesaria y ése es su motor. No existe ningún vacío, ninguna carencia que el documental se ocupe de completar.

En la apertura de Parir algunas niñas cuentan lo que saben acerca del nacimiento, luego una imagen de un santo deja ver la punta de un iceberg que la película tendrá como tema central: la dicotomía ciencia – naturaleza. El relato gira en torno a las diferencias entre el parto natural y el parto asistido, intervenido. La medicina tradicional, pilar científico por excelencia, apuesta por un sistema medico institucional donde los nacimientos y el acto mismo de parir son imágenes mecánicas en serie, que se repiten parto tras parto sin gozar de ningún tipo de singularidad.

En este caso la puesta en escena muestra imágenes rápidas, veloces, “en serie” donde el montaje dice más que las palabras. Cada vez que se entrevista o se muestran fragmentos de partos, ya sea en su preparación o en su realización, la luz del documental se vuelve fría, refleja en los azulejos de los sanatorios u hospitales, mostrando madres solas al costado de un pasillo, tendidas en camillas, cuerpos despersonalizados. Hay algo de lo carcelario ahí, en cada una de esas imágenes donde nunca se cumple la Ley de parto humanizado sancionada en 2004. Por el contrario cuando se habla de los partos saludables, aquellos que en general se realizan en la Maternidad Estela de Carloto de Moreno, las entrevistas al cuerpo médico responsables de esta institución, los ambientes lucen cálidos por el calor que desprenden los hornillos encendidos, los mandalas colgados en las paredes, los ejercicios previos al parto, las imágenes de Buda. En este caso el clima es de cierto orientalismo o hinduismo, donde la relajación y la respiración son fundamentales. Lo que realmente diferencia a estas dos maneras de parir es el acompañamiento amoroso que se le da a la madre, no sólo a su cuerpo sino a su alma. Sin dudas, el clima de esta parte de documental es tendencioso, a favor de un parto saludable, acompañado, cálido, donde las risas son más importantes que los llantos y donde el dolor se vive con la alegría del nacimiento.

Sobre el final la ciencia se impone y dos de los tres partos proyectados como naturales se vuelven intervenidos por causas médicas o institucionales. Queda claro que quebrar años de predominio científico, intervencionista, sobre el cuerpo de las mujeres es una tarea demasiado ardua.

PARIR
Parir. Argentina, 2016.
Dirección: Florencia Mujica. Guión: Laura Vásquez, Gabriela Fuentes, Yuruani Rodríguez y Florencia Mujica. Cámara: Cecilia Sanz, Carla Stella, Florencia Mujica. Sonido: Martin Vaisman, Luciana Braga. Montaje: Florencia Mujica. Música: Mariana Levi y Kiki Gaggino. Duración: 77 minutos.

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