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De particular a general, Viene de noche inaugura su pantalla con un primerísimo primer plano desgarrador que pone en escena el rostro de un señor mayor balbuceante. A lo lejos la voz de su hija que intenta calmarlo aporta sentido al vínculo que los une. Así, la descripción minuciosa de la acción, plano tras plano, va descubriendo detalladamente el contexto del film. El espacio se va ampliando y los elementos que se agregan a la pantalla no hacen más que dramatizar la escena. De esta forma se inicia el prólogo de Viene de noche una película que no puede pasar desapercibida no sólo por los amantes del género, sino por todo aquel que aprecie al cine como arte.

Aparentemente amenazados por una invasión zombi, una familia vive encerrada en una casa en el medio de un bosque. Bajo estrictas reglas de convivencia y obligados a vivir alejados de la tecnología del siglo XXI, los tres integrantes parecen formar una comunidad perfecta. Sin embargo, todo cambiará cuando por la noche, un intruso ingrese a la casa pidiendo auxilio. La comunidad de tres se ve alterada, y pronto toda la oscuridad del exterior se hace presente dentro de los muros de la fortaleza familiar.

La estructura del relato es sencilla, pero el aporte del film viene dado a través de la utilización de sus recursos expresivos. En primer lugar, todo lo relacionado a la imagen. La sutileza con la que la cámara describe el espacio y las acciones van sumando a la historia todos los elementos justos y necesarios, dosificados a través de imágenes y palabras clave como: la reiteración del uso de la palabra “enfermo” o “infectado”, la situación de aislamiento, la despensa llena de comida, el uso de guantes y máscaras, la portación de armas largas, etc. Así comprendemos (gracias a este recurso, pero también al imaginario colectivo que el cine y las series crearon) que la familia vive bajo la amenaza de una plaga zombi.

Además, el no lugar donde ocurre Viene de noche es el contexto perfecto para la puesta en escena de la muerte. Nadie escucha, nadie ve. El blindaje del espacio no sólo hace del escenario un lugar particular, sino una suma de todos los otros lugares parecidos que el cine haya retratado. Estoy hablando de la casa abandonada que linda con un amplio bosque rodeado de árboles que crujen por la noche. El cine se ha encargado de darnos, a través de su repertorio consagrado de imágenes, una serie de configuraciones espaciales que hacen fácilmente reconocible la situación que este film representa. Pero en la diversidad de la producción cinematográfica hay de todo, y más allá de las reglas del género “terror”, tanto en la acumulación de imágenes históricas, como en la novedad de las presentes, existe en Viene de noche un aire de novedad que, por un lado, revisita el pasado, pero por el otro presenta un uso exhaustivo de la utilización del espacio y las texturas del sonido.

En segundo lugar, todo lo relacionado al sonido. Su materialidad se da a través de capas que aportan no sólo clima y ambiente, sino también textura y efectos sensoriales. La madera crujiente de los pisos, los gritos desgarradores y los estruendos de los disparos conforman una sinfonía agobiante e intensiva que le da cuerpo al vacío y contexto a la cámara descriptiva.

Todo esto sumado a la realización fotográfica hacen de Viene de noche un film memorable repleto de secretos por descubrir. Por ese motivo otro gran aporte de la película es la manipulación de la tensión. Si las imágenes y el sonido no lograron situar el verosímil de la historia, será el relato el que termine por coronar esta obra cuando ponga en escena temas como el homicidio de familiares y la muerte de niños, o cuando presente en su guion una estructura dramática tripartita doble. Por un lado, la familia, y por el otro un grupo idéntico de tres integrantes que vienen a duplicar de manera opuesta a los protagonistas.

Viene de noche es una fantasía terrorífica que pone en vilo a su espectador desde el inicio, aportando no sólo calidad cinematográfica sino una historia dinámica que juega con la entrega o prohibición de información, así como también con la sensibilidad de los sentidos. Bella y bien estructurada, esta película es un festival de emociones para los cinéfilos.

VIENE DE NOCHE
It Comes at Night. Estados Unidos, 2017.
Dirección y Guión: Trey Edward Shults. Elenco: Joel Edgerton, Christopher Abbott, Carmen Ejogo, Riley Keough, Kelvin Harrison, Griffin Robert Faulkner, David Pendleton, Chase Joliet, Mick O’Rourke. Producción: David Kaplan y Andrea Roa. Distribuidora: Diamond Films. Duración: 91 minutos.

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