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Sammy- Vos ya no sos más Miguel, sos Miguell´o. Miguel es gris rutinario. Miguell´o es otra cosa, sufre por amor pero no demasiado, come sushi.
Miguel- Pero a mi no me gusta el sushi
Sammy. ¡Pero a Miguell´o si!

La primera hora de Cantantes en guerra es toda una sorpresa y vence cualquier idea preconcebida que uno pueda hacerse de una película con Peter Alfonso y José María Listorti, dos actores surgidos de la fragua de Tinelli que se juntan por tercera vez para el cine. En el comienzo hay un dúo pop que se presenta ante un productor/representante que busca nuevas estrellas, no necesitan cantar demasiado porque a la mitad de la primera estrofa Sammy (Osvaldo Santoro) que no tiene tiempo que perder los corta de manera displicente y les dice que no tienen química, para acto seguido señalar a uno de ellos y decirle que él sí tiene “algo”. Ricardo (José María Lisatorti) abandona ahí mismo a Miguel (Peter Alfonso), balbuceando que ya va a convencer a Sammy para que no lo deje afuera.

Veinte años después Ricardo se llama Ricky Prince, es un astro pop con todas las taras que se puedan imaginar de un astro pop, pagado de sí mismo, alejado de la realidad, caprichoso, veleidoso, explotador y todo eso que hace que las estrellas sean estrellas, con el agregado de que está levemente en decadencia. En ese trance amargo en el que todo parece empezar a fallar y mientras se traslada en una limusina, Ricky choca con otro auto y allí va su viejo compañero, Miguel. El antiguo compañero de ruta abandonado en un escenario el día mismo de la prueba de fuego es ahora un profesor privado de música (siete alumnos) casado y con una hija. Aparentemente le sienta la vida de ciudadano común. Pero una palabra lleva a la otra y la charla a una invitación para ir a cenar y eso al ofrecimiento concreto por parte del astro pop al humilde profesor de música para que se sume a la gira que está por empezar. Todo se dirige a una catástrofe para Ricky Prince pero él, claro, es incapaz de percibir las señales. Miguel en cambio está por ver como su vida cambia por completo y en el camino da muestras de nos ser ni tan bueno ni sentirse tan cómodo con un hombre de familia. Ricky estalla de manera desaforada en un ensayo y el momento se viraliza en las redes, el público lo repudia, los famosos que antes lo consideraban un par lo niegan, los anunciantes lo abandonan, la compañía discográfica lo embarga y le manda un abogado (Dady Brieva) que lo despoja hasta de sus discos de oro.

Sammy abandona a Ricky -hay que decir que Osvaldo Santoro es un verdadero pilar de la película-, y va por Miguel al que rebautiza como Miguell´o, que nadie sabe bien como pronunciar, le crea una nueva personalidad, le hace negar a su esposa y así nace una nueva estrella.

Ricky vuelve a ser Ricardo, vive de prestado en la casa del padre de su asistente que es un reconocido empresario de productos alimenticios (Miguel Angel Rodríguez) y en su derrumbe llega a ofrecer productos de su benefactor disfrazado de pollo en un supermercado.

Con aires a Muertos de risa, una buena carga de chistes cortos bien efectivos y una mirada burlona al mundo del show business, la primera hora de la película se ve con entusiasmo. Hay una gran producción un mirada interesante sobre el mundo del entretenimiento y participaciones especiales que están bien aprovechadas. Sobre el final todo se resiente un poco, no se puede negar, y cierto apresuramiento a la hora de cerrar la historia conspira un poco contra todo lo bueno que muestra la primera hora. Si Cantantes en guerra fuera menos blanca, tuviera menos conciencia de ser un producto pensado para las vacaciones de invierno y para un publico familiar la sería mucho mejor y más interesante en el resultado final.

Podría decirse que de seguir el rumbo y el ritmo de aprendizaje que el equipo (protagonistas y director) van mostrando película a película, en el futuro podrían llegar a alcanzar un producto divertido, popular y a la vez sofisticado. Habrá que esperar.

CANTANTES EN GUERRA
Cantantes en Guerra. Argentina, 2017.
Dirección: Fabián Forte. Intérpretes: José María Listorti, Pedro Alfonso, Facundo Gambandé, Osvaldo Santoro y Diego Reinhold. Duración: 94 minutos.

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