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Pasa algo con las películas de la serie Transformers, van cinco y entre ellas hay algunas buenas y otras que son puro ruido y vértigo. Esta quinta entrega arranca en lo que todos conocemos como la leyendas del Rey Arturo y los Caballeros de la Mesa Redonda. Todas las generaciones han tenido sus películas sobre esa historia, recuerdo aquella con Robert Wagner que se llamaba El príncipe valiente que vi muchos sábados en el cine de Super Acción de canal 11 antes de que se llamara Telefé y también la sorpresa que me produjo Excalibur de John Boorman, que era una revisión mas ajustada y más adulta, además de ser una verdadera obra de arte, con Carmina Burana en su banda de sonido. Ahora resulta que el verdadero secreto de aquellos caballeros y la secta a la que dio origen estaba íntimamente vinculada a la presencia de Transformers en nuestro planeta, un Mago Merlín (Stanley Tucci, efectivo como siempre) un poco borracho y algo chanta que intercede ante esas criaturas y que llegado el momento se involucraron y lucharon del lado de Arturo y sus caballeros. Ese comienzo le da a esta película un arranque épico indudable, pero rápidamente el relato salta 1600 años y nos ubica en una invasión extraterrestre que pasa por el universo de los Transformers, vuelven los personajes que conocemos y se agrega un nuevo universo de seres humanos.

Transformers 5 arranca muy bien, enseguida se transforma en uno de esos bodoques que solo Michael Bay puede poner en pantalla, en donde el vértigo se vuelve confusión. El espectador se siente avasallado por la potencia de lo que sale de la pantalla y a la vez mira el tiempo que va pasando con preocupación, teniendo en cuenta que entró a la sala sabiendo que lo esperan 150 minutos de ruidos, explosiones y diálogos imposibles. Justo cuando uno empieza a perder la paciencia aparece una parte de la ecuación inesperada: los actores.
Mark Wahlberg vuelve a la franquicia y Anthony Hopkins aparece como el hombre que es el depositario del secreto histórico o al menos el que está destinado a rescatar del olvido secretos inesperados, mientras que Laura Haddock arranca como una historiadora que no da demasiado crédito al lado místico de la historia del Rey Arturo, pero que guarda un secreto que ella no sabía que guardaba. Y a todos ellos se les suma John Turturro que le saca provecho a su personaje. Es decir, lo mejor de la película es cuando baja un poco el ritmo y se pone en manos de los actores para desarrollar un poco los secretos de los caballeros y como aquellas leyendas se vinculan con la lucha que está a punto de estallar. Al final, claro, vuelven la espectacularidad, los efectos especiales y el momento en que el planeta corre peligro, todo explota por los aires.

Al final tiran una pista que promete a los seguidores de los Transformers, una pista de que en un par de años tendremos de regreso a los Transformers para enfrentar otro peligro para la Tierra y así asegurar que la franquicia entregue una sexta película.

TRANSFORMERS: EL ÚLTIMO CABALLERO
Transformers: The Last Knight. Estados Unidos, 2017.
Dirección: Michael Bay. Intérpretes: Mark Wahlberg, Anthony Hopkins, Josh Duhamel, Stanley Tucci y Laura Haddock. Guión: Art Marcum, Matt Holloway, Ken Nolan y Akiva Goldsman. Fotografía: Jonathan Sela. Música: Steve Jablonsky. Edición: Roger Barton, Adam Gerstel, Debra Neil-Fisher, John Refouga, Mark Sanger y Calvin Wimmer. Duración: 149 minutos.

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