Compartir

Los años 70 fueron una era dorada para el cine norteamericano en general y para el cine de terror en particular. Una explosión de sangre cuya estela llegó hasta bien entrados los 80. Fue en ese período cuando brillaron John Carpenter, George Romero, Tobe Hooper, el primer Cronenberg o Wes Craven y, ya entrados los 80, Stuart Gordon o Sam Reimi. Los realizadores que todavía conforman el parnaso de los héroes del género y siguen siendo referentes obligados. Tanto como para influenciar a toda una corriente de terror retro de los últimos años que produjo algunos de los films más interesantes en la materia como Te Sigue, No Respires o la serie El Conjuro.

En esta vertiente hay quienes se lo toman muy a pecho y en este punto se asemejan a esas bandas de retro-rock que quieren verse y sonar como sus ídolos de los 70 y se compran las mismas ropas, se dejan los mismos pelos y se compran los mismos equipos valvulares para hacer sonar sus discos como si hubieran sido grabados en 1973. Los realizadores de Conjuros del Más Allá parecen estar en la misma vena de fanatismo y la visión de su película, e incluso su ambientación, permite que sea absolutamente verosímil la afirmación de que en realidad se estrenó en 1985 o antes.

La trama se desarrolla en un centro médico en vías de mudanza, por lo cual el personal es mínimo. Allí llega un policía trasladando a un herido que encontró en la ruta en medio de la noche en circunstancias poco claras. Al rato se aparecen rodeando el lugar un grupo cada vez más numeroso de encapuchados perteneciente a un culto de origen incierto. Mientras, adentro del edificio empieza a manifestarse la presencia de un ente sobrenatural, viscoso y rastrero que va creciendo y apoderándose de las víctimas que se le ponen a tiro de tentáculo.

Los referentes son claros y están puestos en primer plano. Hay un giño obvio cuando un par de personajes están viendo La Noche de los Muertos Vivos en TV. Pero es la influencia de John Carpenter la que está bien adelante y desde un el arranque. Así la primera mitad cuando el antagonista está afuera y la situación es de asedio remite a Asalto al Precinto 13 (que a su vez remitía a Rio Bravo, pero eso ya es irnos muy lejos) y en gran medida a Príncipe de las Tinieblas. La segunda mitad donde hay que enfrentarse al ente que yace en las profundidades y recovecos ocultos del edificio, y volcada claramente al Horror Cósmico, sigue remitiendo a Carpenter , esta vez con El Enigma de Otro Mundo o En la Boca del Miedo, pero también en gran medida a Stuart Gordon y su relectura irreverente y gore de Lovecraft. Aunque en esta película no hay nada del humor que caracterizaba al realizador de Re-Animator. Ni ningún tipo de humor, si vamos al caso.

Los FX son también retro en su mayor parte y le damos la bienvenida a los entrañables efectos físicos hechos con latex, silicona, tentáculos de goma, productos viscosos de factura química, animatrónicos y tipos disfrazados. Toda una serie de efectos que logran su cometido sin verse precarios. Los efectos digitales no están desterrados de todos modos y se utilizan para la representación del otro lado, la dimensión de origen de aquello que quiere entrar a nuestro mundo.

Conjuros del Más Allá exhibe con orgullo su carácter de objeto retro a través de la reproducción minuciosa de un tipo de cine. Pero todo esto no sería más que un experimento estético si la historia no mantuviera el interés, los protagonistas, no generaran algún tipo de identificación ni se generaran los climas que se esperan de un film de terror. Lo que salva a Conjuros… de quedarse en un mero ejercicio de nostalgia es su efectividad como film de género en sí mismo. Los realizadores Jeremy Gillespie y Steven Kostanski intentan con cierta fortuna un cometido más arduo de lo que parece, que es la captura de cierta esencia, del espíritu de ese cine con el que probablemente crecieron en funciones de cine de barrio y maratones en VHS.

CONJUROS DEL MÁS ALLÁ
The Void. Canada, 2016.
Dirección: Jeremy Gillespie y Steven Kostanski. Intérpretes: Aaron Poole, Kenneth Welsh, Daniel Fathers, Kathleen Munroe, Ellen Wong, Mik Byskov, James Millington, Evan Stern, Grace Munro. Guión: Jeremy Gillespie y Steven Kostanski. Fotografía: Samy Inayeh. Música: Joseph Murray, Menalon Music y Lodewijk Vos. Edición: Cam McLauchlin. Duración: 90 minutos.

Compartir

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here