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Entre fotografías de época, archivos audiovisuales y reconstrucciones ficcionales, el documental de Herzog es un relato que recupera la historia de las musas que dieron inspiración a El principito (Antoine Saint-Exupéry) a partir de una serie de grabaciones que el escritor y aviador le envío a Jean Renoir durante 1941. El palacio San Carlos, la Galería Güemes, entre otros espacios argentinos, son representados a través de un inteligente contraste de imágenes que entrelazan pasado y presente mediante un montaje que resalta no sólo las transformaciones arquitectónicas, sino también los cambios físicos en las expresiones de los rostros de Edda y Susana Fuchs, las llamadas “princesitas argentinas”.

Hay un recorrido fetichista por una serie de espacios y objetos que Saint-Exupéry vió y tocó del cual Herzog se sirve para recrear, mediante fragmentos desordenados, los motivos y razones por las cuales el escritor y aviador francés se enamoró en Argentina. Y el flechazo no fue solamente romántico, sino más bien poético. Los olores, visiones y texturas de un aterrizaje inesperado que devino en mágica fantasía como resultado de un vuelo que jamás creyó emprender. La mirada de dos niñas en un palacio que parecía encantado.

Vuelo nocturno repone, a través de experiencias y sensaciones en primera persona, una suerte de puzzle en el que cada pieza encaja a la perfección. Sin embargo, así como el cuento mítico del francés versaba acerca de historias que podrían nunca haber sucedido, la película de Herzog parece ir por el mismo rumbo. Es decir, podríamos estar ante la presencia de un falso documental bien logrado y no ante las fuentes verídicas de la verdadera historia. Porque más allá que los testigos mantienen en su memoria viejos relatos de tradiciones orales, tal vez, el mito superó la realidad. Y es ese juego de saberes y misticismo donde el film se emparenta de forma más cercana a la historia que repone. Los lazos de unión son precisos y se fundamentan sobre las bases de la enseñanza que Saint-Exupéry nos legó: lo esencial es invisible a los ojos, aún ante la presencia de mil pruebas.

VUELO NOCTURNO
Vuelo nocturno. Argentina, 2016.
Guión y dirección: Nicolás Herzog. Fotografía: Gastón Delecluze y Leonel Pazos Scioli. Música: Ezequiel Luka y Gerardo Morel. Edición: Sebastián Miranda y Nicolás Herzog. Duración: 70 minutos.

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