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Una prostituta y su bebe se ven obligadas a deambular por un mundo decididamente violento a partir del momento en el que el prostíbulo donde vivía y trabajaba, es allanado y desalojado por la policía. Las opciones que se le abren a Alanis no son todas amables ni mucho menos y las situaciones que vive son inquietantes de un mundo áspero que bordea el abismo. Si la prostitución de por si es riesgosa, el hecho de tener que decidir donde instalarse con un bebé convierte el periplo de la protagonista en una maratón.

Anahí Berneri vuelve a sorprender encarando un tema fuerte con decisión, pero a la vez, sin someter a sus personajes a infiernos gratuitos. La película se permite se dura y poética a la vez. Si el trabajo de la directora es sobresaliente hay que decir que cuenta en Sofía Gala Castiglione el instrumento ideal para dar vida a Alanis con inteligencia, sensibilidad y compromiso.

Lejos está aquellos días en que Isabel Sarli preguntaba: “¿Qué pretende usted de mi?” antes de ser sometida por una patota de matarifes, Berneri y Sofía Gala le regalan a su protagonista una mirada valiente y sin levantar el índice para juzgarla.

Alanis es un película intensa pero sin golpes bajos ni trampas, que se mete en un tema que nunca deja de provocar polémica y lo hace de manera inteligente y sensible, dos cualidades que no son fáciles de encontrar, ni en el cine ni en la vida.

ALANIS
Alanis. Argentina, 2017.
Dirección: Anahí Berneri. Guión: Javier Van De Couter y Anahí Berneri. Intérpretes: Sofía Gala Castiglione, Dante Della Paolera, Dana Basso, Silvina Sabater. Fotografía: Luis Sens. Música: Nahuel Berneri. Edición: Delfina Castagnino y Andrés Pepe Estrada. Duración: 82 minutos.

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