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Las franquicias no suelen ser muy beneficiosas para el cine de terror. Es cierto que habría que ver que tanto o tan poco lo son para el cine en general, pero eso es abrir mucho el panorama. En general, salvo que las entregas sucesivas queden en manos de los creadores originales, como George Romero en la saga de los Muertos vivos o Sam Raimi con la saga de Ash y Evil Dead, cada nueva entrega de una serie que empezó con un clásico del género es un clavo en su propio ataúd –uno que empiezan a construir en su mayoría ya desde el segundo film- y suelen ser cada vez más una invitación a la chacota, sea voluntaria (de la cual Martes 13 es el sumun) o involuntaria.

Llamar clásico a The Amityville Horror de 1979 es ser sumamente generoso. Ni siquiera el mote “de culto” le calza muy bien y probablemente deba conformarse con un puesto de segunda línea en el marco bastante generoso del innovador horror de los 70. Aquel film, sin embargo fue un gran éxito que se benefició de la popularidad de su fuente original, un best-seller que contaba una historia presuntamente real. Se trataba del asesinato perpetrado por un padre contra su propia familia influido por las fuerzas malignas que convivían con ellos en la casa situada en el pueblo de Amityville en el estado de Nueva York. Las fuerzas de la casa luego intentaron repetir la experiencia con la nueva familia que vino a habitar el lugar pero estos tuvieron más suerte y alcanzaron a sobrevivir como para publicar el libro y cobrar las regalías por cada nuevo producto derivado. Y lo que derivó es una lista tan profusa como inexplicable. Hagan la prueba de buscar en el sitio IMDB cuantas películas llevan en su título la palabra Amityville y llénense de preguntas. Hay que admitir que la mayoría son directo a video y también que, al menos por el título, algunas resultan prometedoras. Para el 2018 están proyectadas, por ejemplo, Amityville Cop y Amityville Bulldozer.

Amityville: El despertar es el nuevo eslabón que se viene a sumar a esta cadena de montaje. Lo que tenemos como premisa es el habitual grupo familiar presuntamente incauto que se viene a mudar a la famosa casa para enterarse demasiado tarde de porque el precio era tan barato. Casi nada nuevo salvo por el agregado de que uno de los hijos es un adolescente que hace un par de años está postrado en estado vegetal y al que su madre se niega a dejarlo ir con la esperanza de que algún día se va a despertar. Las fuerzas malignas de la casa van a usar al joven indefenso para instalarse cómodamente y manifestarse arteramente como si se tratara de un milagro de la ciencia más que el caso de posesión fantasmal que realmente está detrás del asunto. Una premisa que recuerda un poco a Patrick, aquel film australiano de 1978 donde un joven en estado vegetativo pero con poderes telekinéticos se convertía en una amenaza sin moverse de su cama.

Como es costumbre en este tipo de films, los guiños abundan. En este caso el ombliguismo es la norma y las citas se refieren siempre a la propia saga y no de una manera muy sutil. Así tenemos a un personaje, el infaltable adolescente nerdoso y bufón que se hace amigo de la protagonista, se carga a la espalda los escasos e inefectivos momentos de humor del film y tiene ideas originales pero poco recomendables como pasar la madrugada viendo la original del 79 en la casa donde trascurrió todo. No contento con eso menciona y muestra, ya que la cámara acompaña, el libro, la secuela y hasta la remake como para que nada falte en el combo. Si hasta tenemos una nueva recreación de la famosa escena de la nube de moscas, una de las más recordadas del film original.

Se puede decir en su favor, que el film no abusa de los sobresaltos y las vueltas de tuerca ridículas que tan frecuentemente tienen que sufrir los fans del género, y que trata de construir un suspenso y un clima, algo que a veces le sale y a veces no tanto. Y aunque bastante previsible y de manual, se deja ver como un entretenimiento directo y sin pretensiones.

AMITIVILLE: EL DESPERTAR
Amityville: The Awakening. Estados Unidos. 2017.
Dirección: Franck Khalfoun. Intérpretes: Bella Thorne, Cameron Monaghan, Mckenna Grace, Jennifer Jason Leigh, Jennifer Morrison, Taylor Spreitler, Thomas Mann, Kurtwood Smith. Guión: Franck Khalfoun. Fotografía: Steven Poster. Música: Robin Coudert. Edición: Patrick McMahon. Duración: 87 minutos.

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