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En su anterior película, Parabellum de 2015, Lukas Valenta Rinner mostraba un grupo de personajes que abandonaba todo y se internaba en un campamento de supervivencia en el Delta del Tigre con la intensión de prepararse para el inminente apocalipsis. Con Los decentes, el realizador austríaco radicado en Argentina renueva su interés por las comunidades cerradas, con su propio sistema de reglas y relaciones. Y también su propia visión del mundo en al cual se viene a sumergir y comprometer cada nuevo miembro.

Esta vez se trata de dos comunidades, próximas y enfrentadas. La protagonista, Belén, es el nexo entre ambas. Belén trabaja como empleada doméstica y consigue un empleo cama adentro en el chalet de un exclusivo barrio privado. Allí trabaja sirviendo la señora de la casa, una típica señora paqueta y ociosa, y a su hijo, un joven con aspiraciones de tenista, un proyecto de atleta sobrexigido y siempre al borde del colapso mental. Un día Belén descubre que del otro lado de la cerca que protege y separa el barrio privado hay una comunidad nudista y swinger. Intrigada, Belén visita en principio temerosa el lugar para luego integrarse al mismo como miembro pleno. Así es como vivirá una suerte de doble vida separada por una cerca electrificada. De un lado su vida laboral de servidumbre, hastío y obligatoria paciencia para con los insufribles dueños de casa. Del otro lado la experiencia transformadora que implica no solo despojarse de la ropa sino también de las relaciones de clase y sometimiento, para adentrarse en un vínculo comunitario horizontal de contacto con la naturaleza y liberación sexual.

Ambos mundo colisionan cunado los miembros del barrio privado, los decentes del título, pretenden expulsar a la despreocupada comunidad nudie por las actividades que consideran escandalosas e inmorales. Esto afecta especialmente a Belén que habita ambos espacios, aunque está claro que rol ocupa en cada uno y de qué lado se sitúa. La escalada de conflicto alcanza un momento álgido con una muerte. suponemos accidental, a causa de la cerca electrificada y se dispara a la guerra abierta y un final catártico.

Iride Mockert pone el cuerpo para transitar la viaje iniciático de Belén, no solo por lo que implica exponerse de manera literal sino por cómo cuenta con el cuerpo las vicisitudes del personaje y cómo va acompañando con el mismo su transformación mental a medida que avanza el relato. Cuando llega, Belén viene maltrecha y algo perturbada. Eso se revela en su expresión extraviada, su postura corporal encorvada, su actitud retraída y desconfiada. Sabemos además que algo pasó en un trabajo anterior. Ya no trabaja más con chicos declara, y suponemos que algo no terminó bien. Con el correr del tiempo se va soltando y eso la actriz lo cuenta menos con el dialogo que es escaso y más con el cuerpo que se va liberando y floreciendo.

Los decentes es una comedia de humor seco y asordinado, donde se nota cierta influencia de realizadores como el griego Yorgos Lanthimos, con su film The Lobster (2015). Aquí también hay una suerte de comunidad con reglas particulares muy diferenciadas del afuera y también se juega con la sensación de extrañeza y con un tono de actuaciones que logran expresividad en la contención. Un código de actuación y un tipo de humor cuyo referente local podría estar en el cine de Martín Rejtman.

Si ambas comunidades se presentan irreconciliables, el retrato y la puesta que plantea Rinner de cada una es diferente. Para el barrio privado las tomas fijas de espacios limpios y simétricos y para el campo nudista el movimiento y los espacios salvajes y sin control. El retrato de ambas es también distinto. El de los habitantes del country aunque verosímil es bastante estereotipado y cercano a lo que uno presupone de ese tipo de personajes. El de los nudistas por el contrario es más original e imprevisible. El personaje de Belén, que se mueve entre ambos mundos tiene una actitud totalmente distinta según el ámbito.

Hay en Los decentes un interesante retrato de personajes y un comentario social que aborda las relaciones de clases pero también temas menos transitados como la represión sexual y la adjudicación y asunción de roles dentro de una comunidad. El film trata estos temas de manera entretenida y original. Al mismo tiempo exhibe y también invita a una mirada y actitud desprejuiciadas.

LOS DECENTES
Los Decentes. Argentina. 2017.
Dirección: Lukas Valenta Rinner. Intérpretes: Iride Mockert, Martin Shanly, Andrea Strenitz. Guión: Lukas Valenta Rinner, Ana Godoy, Martin Shanly, Ariel Gurevich. Fotografía: Roman Kasseroller. Música: Jimin Kim, Jongho You. Edición: Ana Godoy. Duración: 104 minutos.

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