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Los últimos se sitúa en un espacio que de tan presente se hace futuro, un espacio postapocalíptico que se ubica en el desierto de Bolivia o de Chile o de Argentina. El espacio siempre es el lugar físico y simbólico donde se desarrolla la historia. Y esta historia está atravesada por una guerra que como todas las guerras es entre los mismos hombres, hombres contra hombres, mujeres contra mujeres, militares contra civiles, es decir, todos contra todos y a veces hasta contra uno mismo. Una pareja que huye hacia no se sabe dónde, atraviesa desiertos y llanuras, espacios hostiles y vacíos, vacíos de gente y vacíos de alimentos; el agua es el elemento vital que no aparece, es como un fuera de campo constante y doloroso. Los recursos básicos de la tierra están en extinción y también esté en extinción el valor de la vida.

En el recorrido por el árido desierto la pareja de refugiados interpretada por el multifacético Peter Lanzani y la modelo peruana Juana Burga se choca con un fotógrafo de guerra –el buenmocísimo Germán Palacios- que apuesta por la supervivencia en ese contexto hostil, desolado y deshumanizado. Entre ruinas, los espacios se suceden interminablemente, también en ruinas están esos personajes que deambulan apostando a la salvación. Los labios agrietados, la escasez de alimentos, los gestos soberbios, el frio extremo, la muerte son los elementos sobre los que se articula esta ficción que de tan ficción parece realidad. Ese futuro se hace presente cada momento en el espacio de la guerra, en este todos contra todos, en ese vaciamiento de la tierra y sus recursos naturales. Los últimos son los que resisten y también son los olvidados, los que quedan en el margen, en la frontera. Son los restos de esa civilización que se va adelgazando en sus valores y en sus buenas intenciones.

Los últimos es la primera película de Nicolás Puenzo (vaya tautología!!) hijo de Luis y hermano de Lucía, quienes colaboran en el guion y en la producción. La extremada corrección de la puesta en escena, con su juego entre el primer plano afectivo y la panorámica paisajística deja entrever la voluntad del realizador de no establecer distancia entre aquello que se muestra, que se narra y el que mira. Tal vez la mirada del director apele al llamado de conciencia del espectador acerca de la futilidad de las guerras o de la creciente escasez de los elementos básicos de la tierra y quizá cierto abuso de la figura retórica le ceda densidad a un relato que a veces se estanca, tal vez sediento de fluidez. El paso del tiempo, irreversible y caótico es en Los últimos una involución que deshumaniza y descarna la naturaleza humana; dejando a su paso los restos de los hombres y las mujeres que alguna vez han sido.

LOS ÚLTIMOS
Los últimos. Argentina/Chile, 2017.
Dirección y fotografía: Nicolás Puenzo. Intérpretes: Germán Palacios, Peter Lanzani, Juana Burga, Natalia Oreiro, Alejandro Awada y Luis Machín. Guión: Nicolás Puenzo y Lucía Puenzo. Música: Pedro Canale. Edición: Misael Bustos y Hugo Primero. Dirección de arte: Marcelo Chaves y Matías Martínez. Sonido: Fernando Soldevila. Distribuidora: Distribution Company. Duración: 91 minutos.

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