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Los Dioses compartimos un terrible secreto, los hombres son libres y no lo saben”, Jean Paul Sarte. La frase da inicio a la segunda película de Marcelo Galvez (Cipriano, yo hice el 17 de octubre, 2011), basada en el libro “Bepo: vida secreta de un linyera” de Hugo Nario, donde narra las vivencias de José Américo “Bepo” Ghezzi, un personaje real, oriundo de Tandil, cuyas ideas libertarias lo condujeron hacia una vida nómade, solitaria y despojada de todo lo material. Su felicidad radicaba en sentirse dueño de su propia libertad.

Situada en 1935, el contexto histórico remite al período de la década infame en la Argentina, disputada en manos de la Concordancia. Un panorama de grandes cambios a nivel político, económico y social que repercutían en el desarrollo y las formas de vida. Paralelamente, la gran influencia de migración europea a nuestro país, impuso ideas anarquistas a la clase obrera que no sentía reconocidos sus derechos. El trabajo migraba a las ciudades y en el campo los hombres eran explotados y mal remunerados. Ese espíritu de época logra reflejarse –no en su totalidad- tanto en Bepo (Luciano Guglielmino) como en sus compañeros, con quienes viaja libremente en los trenes por todo el país.

Esos trenes en movimiento traducen la inquietud de espíritu de un hombre que no resiste ataduras, que (sobre)vive bajo sus propias reglas, vagando y en una búsqueda permanente. Hay una insatisfacción latente en su rostro, en los gestos, como el de aquel que no se siente cómodo en ningún lado, o que no termina de encajar en la época que le tocó. La historia de un idealista, para algunos, o de un vago, para otros.

Cada uno de los personajes forma parte del ambiente rural pampeano, están insertos a través de planos generales y acompañados del sonido ambiente de pájaros o viejas locomotoras. Es difícil disociarlos. La cámara oscila entre la contemplación y el seguimiento, mientras los buscavidas transitan entre los trenes de carga, las changas, y alguna que otra mujer. Una puesta en escena simple, desde lo formal, a través de un relato donde pasa poco, porque lo que se inscribe es, simplemente, el devenir.

Rodada en doce pueblos de la provincia de Buenos Aires, la película formó parte de la sección Panorama de Cine Argentino del 31° Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. Marcelo Galvez apuesta a una suerte de road movie, cautivado por la personalidad de José Américo “Bepo” Ghezzi, donde “Cada cual es artífice de su propia aventura”, como dice el protagonista. Un lema que sobrevuela la película de principio a fin.

BEPO
Bepo. Argentina, 2016.
Dirección y guión: Marcelo Gálvez. Intérpretes: Luciano Guglielmino, Edgardo Desimone, José Luis González Prieto, Néstor Gianotti, Victoria Parada, Ana Clara Schauffele, Paola Tzivelecon, Diego Aroza, Alejandro Aguirrebent. Montaje: Alberto Ponce (SAE). Dirección de Fotografía y Cámara: Martín Bastida, Marcelo Galvez. Sonido: Directo Lucrecia Bonetto. Duración: 75 minutos.

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