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Desde el urinario de Marcel Duchamp para acá, el tema de qué es una obra de arte y las posibles respuestas, deriva en otra serie de interrogantes como la cuestión prosaica pero no por eso menos importante que tiene que ver con la asignación de su valor monetario. Y de allí, todo el universo, muchas veces ininteligible y cerrado sobre si mismo, sobre de la validación de las obras, su circulación y el vínculo con el espectador o amante de las artes. Todos estos temas están presentes en The Square, Palma de Oro en la última edición de Cannes.

Después de la extraordinaria Fuerza mayor, el sueco Ruben Östlund pone su atención en el mundillo de los museos, las contradicciones de las sociedades opulentas que se interesan y consumen arte a partir de un aceitado mecanismo -de oferta, demanda, marketing, oportunismo y chantadas- de determinados productos culturales. Con un humor feroz, efectivo a pesar de unas cuantas obviedades que conviven sin contradicción con una interesante cantidad de aciertos, Östlund pone en el centro del relato a Cristian (gran trabajo del danés Claes Bang), curador de un prestigioso y muy opulento museo de arte contemporáneo, un buen tipo satisfecho de su trabajo y de su posición del poder dentro de su profesión, que un día sufre un robo menor y a partir de allí todas sus certezas empiezan a virar al absurdo y a la incertidumbre, sobre todo cuando se cuela en su ámbito ordenado y europeo, el tercer mundo, con sus miserias, su falta de educación y sobre todo, con sus necesidades.

Sin embargo, The Square no es una película que se asienta sobre el arte para hablar sobre lo mal que está el mundo, por el contrario, no hay ni un momento del relato en donde no se reflexione , con mayor o menor exactitud, sobre qué significa lo artístico y cuál es su sentido, un espiral que recorre buena parte del camino para volver al principio, las personas, destinatarios de las obras que deberían enriquecer la existencia.

En ese sentido el director sueco apuesta por un humanismo aquí, ahora y a pesar de, en tanto The Square recrea en todo tipo de ambientes -la escalera en un sombrío edificio de inmigrantes, la cama en donde Cristian hace lo suyo con una amante ocasional, una cancha de basquet donde sus hijas hacen una demostración de gym acrobático-, la muestra de una artista argentina (una tal Lola Arias ¡?) que consiste en un rectángulo de luz como “un santuario de confianza y contención”.

El humor corrosivo de la película entonces, esconde en el hueso una mezcla de compasión y desasosiego por una sociedad marchita y anestesiada por el confort, que necesita estímulos y flashes en formato de obras de arte para que les iluminen el resto del mundo. Al menos por un rato.

THE SQUARE
The Square. Suecia, 2017.
Dirección y guion: Ruben Östlund. Intérpretes: Claes Bang, Elisabeth Moss, Dominic West, Terry Notary, Christopher Læssø, Marina Schiptjenko, Elijandro Edouard, Daniel Hallberg, Martin Sööder, Linda Anborg, Emelie Beckius, Peter Diaz, Sarah Giercksky, Jan Lindwall. Fotografía: Fredrik Wenzel. Edición: Jacob Secher Schulsinger y Ruben Östlund. Diseño de vestuario: Sofie Krunegård. Diseño de producción: Josefin Åsberg. Música: Rasmus Thord. Duración: 142 minutos.

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