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Para el momento en que Ely empieza a trasitar los primeros pasos en la vida adulta, con apenas 18 años y mientras termina la secundaria, debe afrontar la grave depresión de su madre -del padre no hay noticias- que la tiene encerrada en un mínimo dos ambientes y sin capacidad para superar los problemas económicos. La protagonista -primer y extraordinario protagónico de Mora Arenillas- tiene apenas una amiga, es amante del hijo del dueño de la veterinaria en donde trabaja y está embarazada.

Al igual que en Las Acacias, Pablo Georgeli sostiene el relato sin urgencias, para ir descubriendo todo el universo de Ely, una chica común con problemas, en principio un embarazo que rechaza y que se vale apenas de las herramientas de internet para encontrar soluciones que ningún adulto parece dispuesto a darle. La escuela, el hospital, el trabajo son instituciones en donde la chica no enuenctra contención y está librada, apenas, a las soluciones en un click de Google.

Intensa y a la vez observacional, Invisible deja que los personajes vayan desgranando su historia y sobre todo, rodea cada uno de sus momentos por una profunda y sincera comprensión de la problemática que aborda, sin subrayados, dando por sentada la sensibilidad de los espectadores y confiando en que el relato será lo suficientemente elocuente.

Invisible, de Pablo Giorgeli (Argentina/Brasil/Uruguay/Alemania, 2017).

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