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Una película de pretensiones. Sin conocer el trabajo de su directora los títulos reponen todo, una estética cargada de gloss juega con un guion que al instante reconocemos predecible.

La relación entre Eros y Tanatos siempre se encuentra presente. Esta vez su vinculo refuerza la presencia del erotismo en la pulsión de muerte, nada deriva en fecundidad, todo gesto se reduce a la expresión de un dolor plástico. Bañados en patinas de estetismo estos cuerpos se muestran lánguidos, personajes sin carácter en busca de mostrar cierto enigma quedan flotando por Buenos Aires. Fantasmas de una fantasía que no logra acumular la fuerza necesaria para presentarse.

Nuevamente el sadismo como deriva del trauma, el diagnostico se convirtió en la enfermedad. Presupuestos que pesan a la trama y al espectador. Tragedia se concreta porque se sabe desde el comienzo, lo importante es la tensión erótica que se debería lograr en la progresión de la cinta. Algunos quedaran satisfechos, otros solo sentirán la porosa frialdad de la piel sintética. Hasta que me desates, de Tamae Garateguy ( Argentina, 2017).

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