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Desprevenidos contemplan contrariados las escenas. Soldado incomoda, más por lo que se siente que por lo que se muestra. Esta propuesta encuentra un espacio para hablar de lo que nos es ajeno, por propia voluntad tomamos distancia, ante nuestras caras y con bellísimas formas es retratada la vida dentro del campo militar.

La vida en el cuartel vuelve a escena, sin ficción, esta vez se presenciamos el proceso de educación y formación del soldado correntino Juan José González. El tímido rostro de niño lentamente adopta la rigidez del hombre, aun así, siempre vuelve como reflejo para devolvernos el aliento. Un gesto descontracturado como el bostezo se muestra extrañamente agraciado.

Increíbles panorámicas exhiben de lo que se trata un regimiento, sus movimientos y sonidos están finamente calculados. Más allá de ello, que acostumbramos ver y que suponemos, la educación militar también presenta tesoros musicales y tradicionales guardados. Todo registrado atentamente por una mirada desprejuiciada, que nos invita al espectáculo y a la reflexión. 

Soldado, de Manuel Abramovich (Argentina, 2017).

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