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El 24 de abril de 1915 fue la fecha que da comienzo al genocidio armenio en manos del Imperio Otomano, (hoy, Turquía) dejando un saldo de 1.500.00 víctimas. Los sobrevivientes lograron exiliarse en distintos países como la Argentina. Actualmente, hay Estados que siguen negando lo sucedido.

A partir de la conmemoración de los 100 años del genocidio que, aún sigue impune, en la ciudad de Ereván, la capital de Armenia como en Buenos Aires, las comunidades se preparan para las ceremonias en honor a las víctimas. Los realizadores Teresa Saporiti y Claudio Remedi, representantes del grupo de Boedo films, toman éste hecho histórico y unen ambas ciudades conectadas desde el dolor y las pérdidas. Sinfonía en abril, es un documental de observación que hace énfasis en la importancia de la memoria y donde se renueva el reclamo de justicia.

El proyecto registra en forma paralela los preparativos de los homenajes en ambas capitales durante el mes de abril de 2015 y culmina con la conmemoración del 24 de ese mes. Mientras en Ereván se prepara una manifestación que recorrerá las calles hasta el memorial para llevar sus flores y ofrendas. Los carteles en las calles recuerdan el genocidio. Y una restauradora reconstruye minuciosamente un antiguo libro con la historia de su país. Simultáneamente, en Buenos Aires, un coro ensaya en la iglesia canciones de homenaje, se preparan danzas típicas, se realiza una campaña de donación de sangre bajo el lema “donemos vida. 100 dadores por 100 años”, y también se recuerda a los armenios desaparecidos por la dictadura cívico militar a 39 años del golpe. Entre la fluidez de las imágenes hilvanando los acontecimientos, se intercala el recorrido de una mujer que camina descalza por Armenia como reconstruyendo el éxodo y uniendo el pasado con el presente. Los archivos con fotos de la masacre, las filmaciones de época y un breve audio sobre lo acontecido, terminan de definir y darle forma al relato.

El documental de observación registra los hechos que suceden delante de su cámara en tiempo real sin ficcionalizarlos, ni hacer que sucedan; se capta el movimiento, la tensión de los rostros, y se vuelve partícipe- testigo de los acontecimientos, a los que invita al espectador como una suerte de voyeurista. Los realizadores Saporiti y Remedi trabajaron muy bien la retórica discursiva, a partir del cuidado en la estética visual, del uso del sonido y la edición.

Tras su pre estreno en la Muestra DOCA, la película responde al espíritu del grupo de Boedo films, un colectivo de realizadores que, desde 1992, se muestran comprometidos con la realidad y la historia a través su producción documental (Fantasmas en la Patagonia, Agua de Fuego, Esma, La historia invisible, Nelly Omar Cantora Nacional), y de algunos filmes de ficción como La ilusión de Noemí de Claudio Remedi.

Sinfonía en abril no abunda en detalles informativos, ni cuenta las causas del genocidio, como si diera por hecho que el tema ya se conoce previamente. Más bien, apela a lo sensorial, utiliza lo metafórico (en relación a esa mujer que vemos durante todo el documental), y une la memoria con lo vivo, como cuando se escuchan los latidos de un corazón o en la escena de las campanadas, donde el sonido de múltiples iglesias se multiplica en honor a los mártires. Esa es la sinfonía que intenta desdibujar las fronteras entre Everán y Buenos Aires para dar mayor visibilidad al primer genocidio del siglo XX.

SINFONÍA EN ABRIL
Sinfonía en abril, de Argentina, 2017.
Dirección: Teresa Saporiti y Claudio Remedi. Cámara: Lucas Martelli, Claudio Remedi. Diseño de Sonido: Horacio Almada. Duración: 70 minutos.

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