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En 1973 un hombre y una mujer protagonizaron un evento que por muchos motivos marcaría un hito. Un tiempo antes, las mujeres que jugaban al tenis en los Estados Unidos habían protagonizado un gesto de enorme valentía, En septiembre de ese año los planetas se alinearon y ese grupo de mujeres deportistas dieron un paso enorme para el futuro de sus carreras. El asunto es que cuando la mejor de las jugadoras del circuito le dijo al presidente de la asociación que pretendía ganar el mismo dinero que los tenistas varones, recibió una negativa rotunda y comentarios desdeñosos. Billie Jean King y su manager – abogada Gladys Heldman, le dijeron entonces a esos señores conservadores que se iban a arrepentir, porque armarían una liga propia de mujeres. Los directivos de la asociación de tenis echaron a las chicas de su organización y King se llevó a todas sus colegas de gira por América con un torneo auspiciado por una marca de cigarrillos.

La batalla de los sexos cuenta ese proceso y el evento central de aquellos años, que fue un partido que reunió treinta mil espectadores en un estadio y se transmitió vía satélite a distintos lugares del mundo, entre un hombre y una mujer, Billie Jean King ¿Cómo se llegó a ese partido? Porque Bobby Riggs, un jugador ya veterano y retirado, se aburría con su vida de millonario, pasaba sus horas apostando a cualquier cosa o comprando chiches caros como un lujoso auto Rolls Royce con televisor incluido. Así que ante el hastío por el que se deslizaba su vida, Rigs decidió que era un buen momento desafiar a la mejor de las mujeres tenistas para dejar en claro la superioridad del hombre.

El matrimonio de directores que habían sorprendido a todos con Pequeña Miss Sunshine, ahora tomó aquella historia de “la batalla de los sexos” -que fue el nombre que tuvo el partido- y convocaron a Emma Stone y a Steve Carrel para que ambos se pusieran en la piel de aquellos contendientes. Un dato no menor es la encrucijada que la tenista vivía por aquellos días con respecto a estar casada con hombre y asumir en ese momento que su interés amoroso y sus gustos sexuales pasaba por las mujeres.

Todo el peso de la película recae sobre Emma Stone, que logra una actuación convincente y sensible y que además, hace que brillen tanto Sarah Silverman en el papel de la abogada de las tenistas que desafían al sistema, como de Andrea Riseboroug como una peluquera que por aquellos días fue quien la ayudó a Billie a definir sus gustos sexuales y si bien ese terminó siendo un personaje pasajero en la vida de la tenista está claro que lo que siguió en la vida de la tenista y activista de los movimientos por la igualdad de géneros tuvo que ver con aquella relación.

A Carrel le toca darle carnadura a un personaje que pudo haber quedado como un bufón ambicioso, pero que algunos rasgos que se ven lo rescatan de ese lugar. La batalla de los sexos es una muestra de buen cine que fija su atención en un momento que determinó cambios en una actividad deportiva pero también y quizás más importante, en la sociedad.

LA BATALLA DE LOS SEXOS
Battle of the Sexes, Estados Unidos/Reino Unido, 2017.
Dirección: Jonathan Dayton y Valerie Faris. Guión: Simon Beaufoy. Intérpretes: Steve Carell, Emma Stone, Andrea Riseborough, Elisabeth Shue, Austin Stowell, Bill Pullman, Alan Cumming, Natalie Morales, Sarah Silverman, Eric Christian Olsen. Producción: Danny Boyle, Christian Colson y Robert Graf. Distribuidora: Fox. Duración: 121 minutos.

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