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La octava entrega de La Guerra de las Galaxias necesariamente obliga a repensar toda la saga, pero además de hurgar en los recuerdos de nada menos que cuarenta años y que cada nuevo episodio hizo que la lista se reordenara en base a las preferencias de cada espectador, lo cierto es que más allá de la sorpresa inicial del comienzo de todo y de los personajes emblemáticos que marcaron la historia en su totalidad, Los últimos Jedi puede ubicarse bien arriba en el hipotético punteo con ocho opciones -nueve dirían los puristas, sumando Rogue One, que no estaba nada mal por cierto-, un relato de transición dentro del gigantesco y desmesurado proyecto ideado por George Lucas allá en los ‘70, pero aun así, una película valiosa.

El director Rian Johnson (Looper: Asesinos del futuro, Brick) se hace cargo de la pesada herencia y al menos en la parte que le toca de la épica, toma dos caminos para que Los últimos Jedi sea definitivamente un proyecto personal: la emoción y el humor.

Se sabe, en el final de El despertar de la Fuerza, Rey (Daisy Ridley), la nueva heroína de la saga y depositaria de La Fuerza, encuentra a Luke Skywalker (Mark Hammill) en una isla solitaria en los confines del universo. Sin ánimo de spoilear, el encuentro es el comienzo del relato en donde Luke se empeña en demostrar que no es quien se supone que debería ser -con argumentos sólidos y atendibles sobre la necesidad de que los Jedi se pierdan en olvido- y Rey, que navega entre la decepción y el convencimiento de que el ahora viejo maestro es fundamental para la supervivencia de la siempre amenazada resistencia frente al imperio.

Pero si Luke no cumple las expectativas, su presencia es fundamental para la historia, no solo por lo que significa el personaje sino que su rentrée a la saga viene cargada de humor, ironía y genuina emoción.

Hammil está fantástico, le imprime humanidad a su rol y claro, el encuentro después de tantos años con Leia Organa-Carrie Fisher en pantalla es un gran momento de la película, más allá que se sabe que fue el último trabajo de la actriz.

Atravesada por la tecnología aunque (casi) nunca perdió de vista la épica y la lucha entre el bien y el mal, la saga encuentra uno de sus puntos más altos en Los últimos Jedi, con sentimientos a flor de piel de los personajes de ambos lados, como el atormentado Kylo Ren (extraordinario Adam Driver) bajo la sombra permanente de Darth Vader, el peso de su linaje, las decisiones monstruosas que tomó y aún así, todavía ambiguo a la hora de decidir qué camino elegir. Y la nobleza del relato se traslada continuamente y con respeto al recuerdo de los caídos, principalmente con la presencia ineludible del inolvidable Han Solo en los corazones de Leia y Luke.

Los sacrificios por la causa, por la libertad, se siguen sucediendo, personajes fundamentales como Rey que suma facetas a su rol o el impulsivo comandante Poe Dameron (Oscar Isaac) que definitivamente termina de asentarse en la historia. Y se agregan secundarios que hacen lo que se necesita -ahí está Laura Dern como una vicealmirante inolvidable- y en contraste, otros que también, pero solo para sobrevivir en un universo sin certezas, como el ladrón y estafador que interpreta Benicio Del Toro.

La importancia de Los Últimos Jedi reside en que sigue con pulso firme y una fantástica puesta en escena la guerra entre el imperio y la resistencia, no pierde de vista ni por un minuto la necesidad de entretener, es fiel a la saga de comienzo a fin, pero introduce en el gran río de la historia que le toca contar la cuestión del tiempo, el paso de los años para la lucha y los personajes que la llevan adelante, que no es más que el tiempo que transcurre para los espectadores y sus propias epopeyas.

STAR WARS: LOS ÚLTIMOS JEDI
Star Wars: The Last Jedi. Estados Unidos, 2017.
Guión y dirección: Rian Johnson. Fotografía: Steve Yedlin. Música: John Williams. Edición: Bob Ducsay. Intérpretes: Mark Hamill, Carrie Fisher, Adam Driver, Daisy Ridley, John Boyega, Oscar Isaac, Andy Serkis, Domhnall Gleeson, Anthony Daniels, Gwendoline Christie, Kelly Marie Tran, Laura Dern y Benicio Del Toro. Distribuidora: Disney. Duración: 152 minutos.

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