Compartir

En los últimos meses, pudo observarse como Netflix viene apostando fuerte a la ciencia ficción. La cadena de cine y series on demand apeló para ello a directores y estrellas exitosas (David Ayer y Will Smith en Bright), sagas establecidas (The Cloverfield Paradox) y realizadores de prestigio en el género (Duncan Jones en Mute), pero aun así la suerte le venía siendo esquiva, por lo menos en lo que refiere al trato de la crítica. Las tres películas mencionadas habían sido vapuleadas y habían demostrado estar por debajo de los estándares, de sus autores en el caso de Mute o de las entregas que les precedieron en caso de la tercera de la serie Cloverfield.

El estreno de Aniquilación había generado expectativas no solo porque se esperaba que de algún modo corte esta racha, sino principalmente porque se trata del segundo film de Alex Garland, el director que con su ópera prima Ex-Machina (2015) llamó la atención con una historia de ciencia ficción personal y provocativa que además venía a plantear cuestiones como el sexismo y el abuso de poder. El currículum de Garland igualmente no arranca allí. Ya se había hecho un nombre a partir de sus colaboraciones con Danny Boyle, que empezaron como autor de la novela en que se basó La Playa (2000) y continuó con los guiones de Exterminio (2002) y Sunshine: Alerta solar (2007). A esto se puede sumar la muy recomendable Dredd (2012), adaptación del cómic británico Judge Dredd que venía a levantar la vara de la fallida adaptación protagonizada por Stallone. Garland tiene entonces un nombre bien ganado y Aniquilación viene a reafirmarlo. Si Ex-Machina es una de las películas clave de la ciencia ficción del presente milenio, la segunda obra de Garland como director lo confirma como uno de sus realizadores más interesantes y añade una nueva pieza en esa posible lista.

El film, que es una adaptación de la primera novela de la trilogía escrita por Jeff VanderMeer en 2014, está protagonizado por Lena (Natalie Portman), un bióloga reclutada por el ejército, en el que alguna vez sirvió, a unirse a un grupo de mujeres, una psicóloga, una física, una paramédica y una geomórfologa para adentrarse a explorar un área donde hace unos años un objeto cayó del cielo trayendo consigo un elemento desconocido que provoca mutaciones. Está misión secreta, en una “zona” también secreta y que se está expandiendo inexorablemente, es la última de unas cuantas misiones fallidas que concluyeron con la desaparición de casi todos los sujetos enviados. Con la sola excepción de Kane (Oscar Isaac), un militar que a su vez es el marido de Lena y que regresó en un muy complicado estado físico y psicológico. Lo cual le añade a Lena una motivación extra para saber qué es lo realmente está pasando.

Al igual que colegas contemporáneos como Duncan Jones en Moon (2009), Denis Villeneuve en La llegada (2016), Gareth Edwards en Monsters (2010) o Jonathan Glazer en Under the Skin (2013), Garland toma los elementos de la ciencia ficción desde un abordaje más reflexivo, influenciado por los exponentes del género de los 60 y 70, lo que pomposamente a veces llamamos Ciencia Ficción de Autor. Se pueden reconocer ecos de La amenaza de Andrómeda (1971) con su satélite que se estrella trayendo vida extraterrestre, mientras aquí no se sabe bien qué es lo que cayó ni qué trajo consigo(¿El color que cayó del cielo?) y de 2001, odisea del espacio (1968) en sus tramos finales más psicodélicos y abstractos. Pero la referencia más notoria es la de Andréi Tarkovski. Un poco por Solaris (1972), por los efectos que aquello que habita el área puede producir, y principalmente por Stalker, la zona (1979), tanto en su premisa que incluye a este grupo que se adentra en una zona prohibida, desconocida y presumiblemente peligrosa para tratar de entender los extraños fenómenos que allí suceden, como también en su apuesta estética y narrativa, donde el paisaje juega un rol fundamental. Un paisaje que es a la vez bello, omnipresente y amenazante, con algunos tintes surrealistas. Al mismo tiempo a ese paisaje exterior se le superpone la emergencia del espacio interior. Se trata de un viaje que es también introspectivo en tanto se tocan temas como la identidad y la otredad y qué pasa cuando sus límites se desdibujan.

Aniquilación es un film rico y complejo con un admirable manejo de la atmósfera y la tensión. Hay también presente un elemento de terror, climas ominosos y en particular una escena muy perturbadora con algo parecido a un oso. En esa veta terrorífica, el film remite un poco a El enigma de otro mundo (1981), con su elemento de paranoia, desconfianza y no saber bien quién es el otro. Los tramos finales juegan de manera aún más evidente con esta idea de lo siniestro como lo familiar que se vuelve extraño.

El film introduce además con naturalidad el tema del género en su otra acepción. Todo el team que se adentra a este corazón de las tinieblas está compuesto por mujeres. Cuando una de ellas al principio de la operación lo nota y lo señala, “todas mujeres”, otra le responde “científicas”. En la novela de VanderMeer esto tenía una justificación en que los anteriores equipos habían sido masculinos o mixtos y esta reciente integración formaba parte simplemente de una estrategia de ensayo y error. Garland, en cambio, prescinde de tener que dar una explicación. ¿Y por qué debería darla? Quizás sea interesante plantear la pregunta de por qué tendría que llamarnos la atención. ¿Un equipo íntegramente masculino hubiera disparado la pregunta? Probablemente no.

Del mismo modo que The Cloverfield Paradox, y al revés que Mute y Bright, este film no es una producción propia de Netflix sino que le fue vendida por Paramount porque allí no confiaban demasiado en su potencial en salas. Alguno de sus directivos, que la veía como muy intelectual y complicada, pretendía que se cambie el final de la película y meter mano en el corte final de edición, algo que por suerte no consiguió. Después de una negociación donde Garland se puso firme, se arregló que el film solo tendría lanzamiento en salas en EEUU y Canadá y sería lanzada en Netflix en el resto del mundo unos días después. La visión de Aniquilación, que en nuestro país no pudo darse en pantalla grande, termina entonces por confirmar tres cosas: el talento de Garland, que Netflix puede seguir apostando a la ciencia ficción y la idea que todos tenemos acerca de los ejecutivos de las grandes productoras.

ANIQUILACIÓN
Annihilation. Estados Unidos. 2018.
Dirección: Alex Garland. Intérpretes: Natalie Portman, Oscar Isaac, Jennifer Jason Leigh, Tessa Thompson, Gina Rodriguez, Tuva Novotny, Benedict Wong. Guión: Alex Garland, sobre la novela de Jeff VanderMeer. Fotografía: Rob Hardy. Música: Geoff Barrow, Ben Salisbury. Edición: Barney Pilling. Duración: 115 minutos.

Compartir

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here