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Fue Steven Spielberg, productor ejecutivo de las películas de Transformers entre otras, quien dijo alguna vez que muchos confunden hacer películas grandes con hacer grandes películas. Lo curioso es que su socio en esa serie de producciones, Jerry Bruckheimer, es uno de los que suele caer en esa trampa. Cuando llegó el estreno de Titanes del Pacífico, fue notorio para todos que la presencia detrás de las cámaras de Guillermo del Toro había salvado a la nueva franquicia que asomaba de ser una más. Aquella primera historia era muy entretenida y transmitía un espíritu clásico que público y la crítica agradecieron en aquel momento.

La segunda entrega lo encuentra a Guillermo del Toro en un lugar privilegiado de la industria y ya no detrás de la cámara, sino como productor de la película. Pasaron diez años desde aquel momento en que desde las profundidades del océano Pacífico aparecieron unas criaturas monstruosas que casi destruyen el planeta. Tras aquellos incidentes que fueron superados con el sacrificio de muchos héroes, la Tierra se recompuso desde sus cenizas, reconstruyó algunas zonas y dejó otras como ruinas en las que se armó una especie de civilización paralela en donde se vive del tráfico y de la economía en negro. Allí pasa sus días Jake, el hijo del gran héroe de la resistencia humana en aquel primer enfrentamiento, pero Jake nos aclara de entrada que él no es su padre y que no tiene aquel espíritu. Por supuesto que lo que hace la película es darle a Jake la posibilidad de estar a la altura de su progenitor porque las criaturas volvieron y el planeta vuelve a estar en peligro.

Con un elenco comandado por John Boyega, que se afirma en la simpatía y vitalidad que le han valido un papel importante en las nuevas películas de Star Wars, la solidez del cast ni el carisma del protagonista alcanzan para que Titanes del pacífico: La insurrección logre ser además de una película grande, una gran película. Mucho ruido, demasiado ruido quizás y muy escasas nueces entrega esta segunda parte que termina anunciando una tercera película que si sigue este rumbo, sería francamente innecesaria.

TITANES DEL PACÍFICO: LA INSURRECCIÓN
Pacific Rim: Uprising. Estados Unidos/China, 2018.
Dirección: Steven S. DeKnight. Guión: Steven S. DeKnight, Emily Carmichael, Kira Snyder y T.S. Nowlin. Intérpretes: John Boyega, Scott Eastwood, Cailee Spaeny, Rinko Kikuchi, Charlie Day, Burn Gorman, Jing Tian, Adria Arjona, Zhang Jin, Karan Brar. Producción: Guillermo del Toro, John Boyega, Cale Boyter, Jon Jashni, Femi Oguns, Mary Parent y Thomas Tull. Distribuidora: UIP. Duración: 111 minutos.

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