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A esta altura ya contamos con un puñado de películas de realizadores cuyos padres fueron víctimas del terrorismo de Estado en Latinoamérica, que salen en busca de procesar esa herida y reconstruir su historia, la historia de esos padres y la propia. De su visión puede decirse que los films que cada uno produjo suelen ser muy diferentes entre sí. En los casos argentinos tenemos los ejemplos de Albertina Carri (Los Rubios), Nicolás Prividera (M) o Benjamín Ávila (Nietos e Infancia clandestina) y todos prueban que el abordaje puede ser muy distinto, sea en la ficción o el documental, probablemente porque cada historia particular es distinta y también porque ante un tema así de movilizante para sus autores, que involucra lo histórico pero también lo íntimo, cada uno procesa esta búsqueda como puede, como necesita o como le sale.

En el caso del chileno Álvaro de la Barra (aquí la entrevista)su búsqueda se da a través del documental Venían a buscarme. Su historia es diferente de otras mencionadas porque sus padres, integrantes del M.I.R. (Movimiento de Izquierda Revolucionaria) no fueron desaparecidos, sino asesinados en 1974 en una emboscada en la calle a plena luz del día, acribillados después de haber dejado a Álvaro en el jardín de infantes. El chico fue rescatado por parientes y llevado primero a Francia y luego a Venezuela donde fue criado por su tío paterno. La búsqueda del realizador no es la de conocer su identidad o saber qué fue de ellos, sino la de saber quiénes fueron, sea como militantes, como personas y también lo que fueron y quisieron ser como padres. Padres que no tuvieron mucho tiempo de ejercer su rol y que sin embargo murieron en ese mismo ejercicio.

De la Barra viaja a París, a su casa de Infancia en Venezuela y vuelve a un Chile muy distinto al que dejó para revisitar los lugares donde transcurrieron los hechos, los atesorables y los trágicos, en busca de reconstruir su recorrido de hace más de cuarenta años. En ese trayecto, donde va entrevistando familiares, amigos y compañeros de militancia, hay un intento de reapropiarse de esos padres y también de salir de la imagen idealizada y heroica con la que convivió desde chico y acercarse a un retrato más certero y humano, más cercano y alcanzable. Un ejercicio de reconstrucción que se ejemplifica con la sucesiva recuperación e incorporación de imágenes. Al principio del film solo cuenta con una foto de cada uno y esa es toda la imagen de sus padres con la que vivió. A medida que recorre y se encuentra con sus seres cercanos descubre nuevas imágenes en paralelo a los testimonios que le permiten ir acercándose a quiénes eran, cómo eran y cuál era su lucha.

Esta búsqueda inevitablemente tiene un componente emocional muy fuerte. Sin embargo en ningún momento se cede al desborde. De la Barra conduce el relato, hace las entrevistas, cuenta en off y recorre los lugares siempre con una serenidad que no reprime lo emotivo pero demuestra que no es necesario subrayarlo y mucho menos explotarlo. Le hace un lugar que pretende sea de sanación y construcción. En ciertos momentos algunos de los entrevistados se quiebran y es el propio realizador quien los serena y los contiene.

Y también inevitablemente se encuentra con la historia. La historia de la muerte de sus padres y de su propio exilio es también la historia trágica de Chile. Esta muerte fue presentada por los medios de la época como un enfrentamiento con lo cual nos encontramos también con el accionar miserable y cómplice de la prensa chilena adicta al régimen. De la Barra se encuentra además con cuestiones más siniestras aún como la traición y la colaboración que una ex compañera muy cercana a sus padres tuvo con la dictadura. Lo que se muestra finalmente con Venían a buscarme es que las heridas siguen abiertas, la discusión sobre ese período sigue abierta y que es necesario seguir dándola. Es en esta intención en la que quizás estos films, tan diferentes entre sí, se parecen.

VENÍAN A BUSCARME
Venían a buscarme. Chile. 2016:
Dirección: Álvaro de la Barra. Participan: Andrés Pascal Allende, Rene Valenzuela, Hernán Aguiló, Esther Hernández, Pablo de la Barra, Carmen Puga, Renato Puga. Guión: Álvaro de la Barra. Fotografía: Carlos Vásquez, Inti Briones. Edición: Sebastián Sepúlveda, Martín Sappia. Duración: 84 minutos.

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