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Guillermina Pico, actriz y realizadora, llega con Borrá todo lo que dije del amor porque no sabía bien quién era a su primer largometraje. Tiene en su haber como realizadora unos cuantos cortos y medios (que pueden verse en su página de Vimeo), algunos de un orden documental más evidente (Yo Natalia) y unos cuantos de corte experimental. Borrá todo… se presenta como un documental pero pertenece más a la segunda categoría. Se podría, si se quiere, incluirlo en el campo del documental en primera persona aunque como tal no tiene un tema explicitado. En esa vocación experimental se podría reconocer un parentesco con los trabajos de Ernesto Baca, Paulo Pécora o Hernán Khourian.

Pero este intento de encasillar o tratar de clasificar el film es un poco estéril. Borrá todo… es un objeto raro. Se podría pensar más bien como una suerte de Scrapbook o libro de recortes filmado. No tanto un diario íntimo porque no sigue una línea narrativa clara sino motivado por una voluntad más anárquica o caprichosa. Aunque este capricho es más bien aparente y si se presta atención aparecen los temas recurrentes: los caballos, el viaje, la ruta, la familia, el baile. En buena medida de lo que se trata es del movimiento. Gran parte sino la mayoría de las tomas son con la cámara en movimiento y unas cuantas desde un auto en marcha. Los animales corren, los personajes caminan y bailan y hasta el título completo sugiere la idea de un devenir en el ser. Esto que era ahora es otra cosa.

Esta idea de Scrapbook está sugerida por los materiales con los que Pico arma su película. Observaciones, fragmentos de viaje, conversaciones familiares y hasta un corto de 2013 (Gracias a los horribles por recordarnos que la belleza es nuestra) aquí insertado como si fuese un viejo recorte añadido e incorporado con total naturalidad. Si uno no lo conoce previamente no se advierte como algo ajeno.

Borrá todo… es un film de sensaciones. La idea de lo experimental no debiera hacer suponer que nos encontramos ante un producto farragoso y solemne. Por el contrario hay una actitud lúdica, que invita a no tomarse las cosas muy en serio. Eso se nota por ejemplo en la cantidad de escenas de baile, relajo y música pop. Hay ganas de salir a bailar, divertirse y boludear un poco sin preocuparse si uno hace el ridículo, o quizás disfrutándolo. Se trata al fin y al cabo de una invitación a compartir algo que es frágil e íntimo y en cierta medida inasible.

BORRÁ TODO LO QUE DIJE DEL AMOR PORQUE NO SABÍA BIEN QUIÉN ERA
Borrá todo lo que dije del amor porque no sabía bien quién era. Argentina, 2016. Dirección, Guión, Fotografía, Edición: Guillermina Pico. Duración: 62 minutos

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