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Se vienen sus nueve décadas de vida y pese a los lógicos problemas de salud, las imágenes de Agnès Varda estimulan el futuro, la vitalidad, las ganas de seguir adelante. Su último doc Visages Villages, construido junto al artista plástico visual JR, estimula salir y ver, reconocer y contemplar, descubrir y reflexionar sobre paisajes, contextos y personajes omitidos por la rutina y las necesidades cotidianas.

En ese sentido, a diferencia de dos de sus trabajos más cercanos en el tiempo (Les glaneurs et la glaneuse, 2000; Las playas de Agnès, 2008), Visages Villages es un contundente documental de observación que bajo el pretexto del “viaje turístico” arrima más de una opinión sobre el mundo.

Ocurre que junto a JR, experto en gigantografías de gente común y anónima, la camarita y las lentes del particular dúo de directores, una señora conocida en el mundo del cine casi nonagenaria y un artista “callejero” con look “cool” y porte parecida a la de un joven Jean-Luc Godard, festeja el placer de estar vivos sin esconder su asombro frente al descubrimiento de ese paisaje placentero pero reacio a las postales bonitas.

No es que Visages Villages pretenda convertirse en un reflejo del mundo y sus carencias, al contrario: desde su estimulante energía, en especial, transmitida por Varda, las imágenes hablan por sí solas, sin necesidad de subrayados ni de frases sentenciosas. Operarios, obreros, meseras, una señora que se resiste a un desalojo, referencias a Un perro andaluz, caminatas cortas o no tanto de la pareja de directores, viajes en la van para retratar a una road movie no iniciática, tal vez crepuscular pero nunca mortuoria, caracterizan a la hora y media de un documental fuera de lo común, reflexivo y juguetón, también político y social sin levantar dedos acusadores.

Se habla de Godard en el trabajo de Varda y JR y se sale a la búsqueda de la leyenda que vive recluida desde hace tiempo en su mansión ubicada en la pequeña ciudad suiza de Rolle. Los últimos minutos de Visages Villages proponen a priori el reencuentro de dos compañeros de lucha, de aquella irrepetible Nouvelle Vague, de la viuda de Jacques Demy (director de Los paraguas de Cherburgo) y del referente “demasiado ego” de varias generaciones hasta hoy que ya tiene 87 años.

Pero no, la frustración dice presente, el fuera de campo se materializa en la ausencia, en un mero cartel que enoja y entristece a Agnès. En esos minutos finales de Visages Villages, Godard decide el final cut sin importarle el momento emotivo de la celebración entre dos viejos conocidos. En esa inesperada coda, el documental de Varda y JR agrega un tercer nombre como responsable, inesperado hasta allí, pero obvio cuando se trata de ejercer (otra vez) un bienvenido (o no) ejercicio de transparente narcisismo.

VISAGES VILLAGES 
Visages Villages. Francia, 2017.
Guión y dirección: Agnès Varda y JR. Fotografía: Romain Le Bonniec, Claire Duguet, Nicolas Guicheteau, Roberto De Angelis, Julia Fabry, Raphaël Minnesota y Valentin Vignet. Música: Matthieu Chedid. Edición: Maxime Pozzi-Garcia y Agnès Varda. Distribuidora: IFA Cinema. Duración: 89 minutos.

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